miércoles, 15 de marzo de 2017

La fecha que te parió (editorial del 12/3/17 en No estoy solo)

“Poné la fecha” gritaron miles y miles de los asistentes a la movilización convocada por la CGT el último martes, cantito que se coronaba invitando a los oradores a remitirse a sus respectivas progenitoras, las cuales eran definidas con valores non sanctos. Sin llegar a afirmar que se trató de un hecho fundacional, lo cierto es que la fecha que te parió evidenció la distancia entre algunos dirigentes y sus bases, en un capítulo más de la crisis de representatividad que, salvo determinados pasajes de nuestro último período democrático, es ya un signo de los tiempos.
Con todo pareció que algo se resquebrajaba o que, en todo caso, se resquebrajaba aún más independientemente de la escena del final y los dirigentes yéndose escoltados. Eso es mucho más anecdótico que el hecho de que una mayoría de la sociedad, incluso sectores que votaron a Macri, comienzan a entender que la historia reciente y no tan reciente del movimiento obrero, tras quince meses de ajuste, merece, como mínimo, la fecha de un paro.
El contraste es notorio porque hace dos años se hacían paros por una justa causa como la de evitar el pago de ganancias pero finalmente no dejaba de ser una problemática del 10% de los trabajadores formales. A pesar de las promesas, en 2017, los trabajadores siguen pagando ganancias pero la preocupación se trasladó a las condiciones laborales, los despidos y a negociaciones sobre un salario que el año pasado, en ningún caso, pudo superar la inflación que el actual gobierno duplicó.    
Pero les decía que la fecha que te parió profundizó la crisis de representatividad del triunvirato de cara a una importante porción de trabajadores y a la sociedad entera. Tal crisis tuvo que ver con que se percibió cómo un sector de la dirigencia dilapidaba la oportunidad de ponerse al frente de una reivindicación popular, y no con alguna escena digna del blanco y negro con secuestro de atril incluido, como insólitamente algunos analistas macristas marcaban y celebraban. Desde mi punto de vista la perspectiva de estos analistas es incorrecta o, en todo caso, lo que es incorrecto es celebrar con optimismo esa pérdida de representatividad porque el fracaso de un triunvirato cuya pasividad parecía emular las mejores performances de los concursos de mannequin challenge, no será solo una derrota para el triunvirato sino que será una derrota para el gobierno porque lo que viene “pidiendo pista” son opciones más combativas. Esto se viene observando ya en los últimos años cuando comenzaron a obtener más espacio de representación en los sindicatos las perspectivas de ultraizquierda. Pero no hace falta irse tan lejos sino tomar en cuenta que más allá del título de la unificación de la CGT, lo cierto es que hay distintas corrientes internas, algunas de las cuales vienen planteando desde hace tiempo y más allá de los aspectos propios de cada uno de los sectores, adoptar una posición más firme frente al gobierno. Sea la Corriente Federal cuya cara más visible es el referente de los bancarios, Sergio Palazzo, sean los sindicatos que conforman el MASA y proponían a Sergio Sasia como reemplazante de Hugo Moyano, lo cierto es que salvo excepciones como las del recién mencionado Palazzo, tomando como base el peronismo, estos espacios comienzan a ser visibilizados más allá de sus propios gremios. Asimismo, para desgracia de los simplificadores operadores del gobierno no se trata estrictamente de gremios o conducciones kirchneristas. Más bien habría que decir que salvo algunos casos puntuales, en su mayoría, estos espacios y estos referentes reivindican en general las políticas de la anterior administración pero también han expresado sus diferencias que en algunos casos fueron bastante más allá de algunos matices.
En tanto el capitalismo actual no es el de la primera mitad del siglo XX, es imposible pensar en un movimiento cuya única columna vertebral sea la de los trabajadores pero el nivel de organización e incidencia que los sindicatos han mantenido a pesar de los ataques del neoliberalismo los puede transformar en un factor de unidad o al menos una referencia para una construcción política y social alternativa. No alcanza con ellos y resulta evidente que las clases medias siguen considerando a buena parte de las dirigencias gremiales como “gordos”, pero hay allí una tradición y una práctica de acción política que no se puede menospreciar y que no será fácilmente vulnerada aun con todos los intentos de disciplinamiento y amedrentamiento que desde el gobierno y sus usinas periodísticas se vienen lanzando.
Por estas horas, sería inminente que el triunvirato anuncie la fecha del paro lo cual deberá leerse como un triunfo de la presión de las bases y la ciudadanía. ¿Pero qué parió, además, la fecha? Por lo pronto algunos cortocircuitos dentro del establishment tal como se puede observar en el modo en que el propio diario Clarín expuso, días después de la movilización, que el propio Macri había pedido al triunvirato evitar poner fecha del paro; pero sobre todo, lo que la fecha parió fue un aglutinador, un elemento capaz de sentar una base común para espacios cuyas reivindicaciones y tradiciones políticas han sido diversas y por momentos encontradas; esto no significa caer en la ingenuidad de pensar que allí está el frente antimacrista que una parte de la población espera y menos aún el siempre anunciado Frente ciudadano. Sin embargo, al menos de manera embrionaria y sin liderazgos claros empiezan a ver causas comunes que serán un problema para un gobierno que deberá vislumbrar que en esas causas comunes puede haber una referencia imposible de identificar o reducir a expresiones kirchneristas, tal como pretenden hacernos creer los nuevos mantras del emprendedorismo individual cuando, desaparecido el fantasma del comunismo, ubican allí al populismo como herencia, presencia o amenaza responsables de todos y cada uno de los males del universo.   

Para concluir, y continuando con la metáfora obstétrica, si bien desconozco sus formas y sus tiempos, intuyo que algo se está gestando.