sábado, 22 de junio de 2019

Pensar con una navaja: el antídoto para las teorías conspirativas (publicado el 13/6/19 en www.disidentia.com)


La posibilidad de la viralización inmediata y casi infinita de contenido y opiniones ha permitido el regreso de antiguas teorías conspirativas y el surgimiento de algunas muy novedosas. Así, la forma de la tierra, la eficacia de las vacunas, las leyes a favor y en contra del aborto, la irrupción de determinados gobiernos, las muertes célebres, el cambio climático y el lugar que ocupan en las sociedades occidentales determinadas minorías y mayorías, por mencionar solo algunos ejemplos, pretenden ser justificadas a través de explicaciones complejísimas en las que en algún momento aparecen oscuras corporaciones, hombres excéntricos y poderosos, los servicios secretos de las potencias, la Iglesia, la masonería, Bin Laden, los comunistas, los capitalistas y hasta algún que otro marciano infiltrado con la lengua verde.
Incluir a alguna de estas entidades en la explicación parece otorgar cierto status y la apariencia de sagacidad en quien la expone pero también en quien la replica porque funciona como una suerte de guiño, el pase a un club de iluminados que genera mayor identificación cuanto más minoritario es, especialmente en tiempos donde pertenecer a una mayoría se ha transformado en una imputación.  
Es muy difícil combatir contra este tipo de armados, en su mayoría, supersticiones, pero una base desde la cual poder situarnos la encontraremos rastreando el espíritu que irradió un hombre nacido en un pequeñísimo pueblo que en la actualidad apenas si supera los 380 habitantes y se encuentra a unas 25 millas al sudoeste de Londres: me refiero a Guillermo de Ockham y a su célebre “navaja”.
Guillermo ingresó a la orden franciscana y estudió en Oxford donde más tarde dio lecciones sobre la Biblia. Corrían las primeras décadas del siglo XIV y sus posturas heterodoxas fueron condenadas por el papa Juan XXII, algunas por heréticas y otras por, simplemente, “erróneas”. Tal condena hizo que Guillermo escapara de Avignon hacia Pisa donde tuvo la posibilidad de encontrarse con el emperador Luis de Baviera quien lo acogió en su corte de Munich. Allí obtuvo la protección para poder intervenir en distintas disputas incluso contra los papas subsiguientes, si bien con la muerte del emperador, allá por 1347, se dice que Guillermo habría intentado una reconciliación con la más alta jerarquía de la Iglesia Católica, algo que finalmente no sucedió pues, el nacido en Ockham, moriría poco tiempo después.
Hay distintas interpretaciones sobre el pensamiento de Guillermo, a quien la mayoría conoce por haber inspirado el personaje de Guillermo de Baskerville en la novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa, pero en general existe cierto acuerdo entre hermeneutas y eruditos, respecto a que Guillermo de Ockham fue un precursor de muchas de las posturas que siglos después generaron una fractura en el mundo medieval para dar lugar a la modernidad. Si bien no es materia de este artículo, Guillermo habría sido un fiel representante de la corriente nominalista contra la corriente del realismo platónico en lo que respecta a la discusión en torno a la existencia de los universales, un antecedente de la ciencia experimental y el hombre que entendió, a diferencia de Santo Tomás, que la religión y “la ciencia” corrían por caminos distintos y no podían hallar conciliación. Del pensamiento de Guillermo se seguía también una separación entre el poder terrenal del príncipe, ocupado de los asuntos civiles, y el poder espiritual del papa, en una querella que atravesaría buena parte de los siglos posteriores. Sin embargo, lo que aquí nos interesa es “su navaja”, la cual, naturalmente, no refiere a un objeto en particular sino a una metáfora que luego devino en un principio metodológico clave en diferentes disciplinas científicas y que yo invito a ser utilizado en los debates públicos.
Este principio reza lo siguiente: ENTIA NON SUNT MULTIPLICANDA PRAETER NECESSITATEM (No deben multiplicarse las entidades más de lo necesario). Esto significa que no deben introducirse más realidades ni reglas, supuestos o principios de los que son necesarios al momento de dar cuenta de un fenómeno. De aquí se deduce que, por un principio de economía explicativa, de haber dos explicaciones para un mismo fenómeno habría que elegir la explicación “más simple”.
En este sentido, si frente a la evidencia de una tierra esférica la respuesta es que hay una manipulación de imágenes y cálculos realizada por la NASA y por las grandes corporaciones del poder mundial para engañar a la opinión pública y ocultar que la tierra es plana, estaríamos eligiendo una explicación bastante poco simple y multiplicando la cantidad de entes o principios para dar cuenta de un hecho.  
Volviendo a la novela de Eco, para poder desentrañar las extrañas muertes que suceden en la Abadía, Guillermo de Baskerville hace explícitamente uso de este principio, que en su momento no fue denominado “navaja” y que tampoco se encontraba estrictamente en las afirmaciones de Guillermo de Ockham aunque claramente se derivaban y eran coherentes con otras tantas de sus ideas que nada tenían que ver con esta nueva ola de barberías que busca satisfacer las exigencias cosméticas de los varones, sino que apuntaba a “cortar” y “quitar” lo innecesario, aquello que “sobra” al momento de dar una explicación.
El principio que se sigue de “la navaja” fue retomado por Bertrand Russell ya en el siglo XX para aplicarse a toda explicación científica y suele ser conocido también como el “principio de parsimonia” que indica que “en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la correcta”.
Está claro que muchas veces resulta difícil determinar cuál explicación es más sencilla o ponernos de acuerdo acerca de qué entendemos por sencillez. Por citar solo un ejemplo: ¿es más sencilla la teoría de la evolución que las explicaciones ofrecidas en torno a lo que suele denominarse Teoría del Diseño Inteligente que, palabras más, palabras menos, retoma la vieja tradición de una entidad superior como creadora de la vida? Esto nos obliga a releer con más cuidado el principio, especialmente en lo que respecta a que la explicación más sencilla “suela ser la correcta”, porque de allí se sigue que en algunos casos puede no serlo. Es decir, hay sobrados ejemplos en la ciencia y también, por supuesto, gran cantidad de tramas políticas enormemente complejas donde para poder dar cuenta del fenómeno hay que multiplicar muchísimo los entes, los principios, las variables y las causas. Porque hay fenómenos complejos y también hay grandes conspiraciones pero de lo que se trata, al menos por buen gusto y por respeto al tiempo del otro, es de comenzar siempre por la explicación más sencilla, tener la predisposición a no complejizar exageradamente, pensar siempre regido por una navaja como la de Ockham. Es que no siempre pero, en general, la respuesta está mucho más a mano de lo que la mayoría supone.     
  
    



domingo, 16 de junio de 2019

San Pichetto (editorial del 16/6/19 en No estoy solo)


   Ustedes eran muy jóvenes pero hasta hace una semana atrás, Miguel Pichetto era el símbolo de la política acomodaticia, el rosquero inmoral “Frank Underwood style”, el hombre que defendió desde el Senado todas las propuestas del kirchnerismo, incluidas la 125 y el memorándum con Irán. Peor aún, incluso ya distanciado de CFK, Pichetto era, hasta hace una semana, el peronista cómplice de la corrupción que había decidido trabar los pedidos de desafueros contra la expresidente y se había opuesto a la ley de extinción de dominio que pretendía recuperar el dinero de la presunta corrupción de la política. Y sin embargo, de repente, Pichetto se transforma en un hombre de Estado, emblema de la gobernabilidad, la figura que trae euforia a los mercados y previsibilidad al destino de los argentinos; el estadista, la carnadura del momento bisagra de una Argentina que ha decidido abandonar el populismo de los últimos 70 años para parir la República. En el proceso de santificación más repentino de la historia, Miguel dejó de ser peronista y se transformó en San Pichetto.

¿Cómo lo logró? Es que entre la primera caracterización y la segunda ocurrió una sola cosa: Pichetto aceptó el convite del presidente Macri y compartirá la fórmula con éste en las próximas elecciones.
Con todo, más allá de la ironía, no creo que el mejor camino sea entrar en la lógica de las acusaciones de traición afirmando que Pichetto merecería compartir fórmula con Mauro Zárate ni hacer demasiado énfasis en el cambio de opinión de los involucrados porque al fin de cuentas eso valdría para casi todas las fuerzas políticas cuya pretensión de construir mayorías muchas veces las obliga a ceder posiciones y rencores personales. Claro que también juegan las ambiciones personales pero al fin de cuentas, si tanto se pide unidad o amplitud, habrá que aceptar que eso supone aliarse con quienes no piensan como uno y con quienes han sido, en algunos casos, adversarios encarnizados. Dicho más fácil, si vamos a repasar lo que Macri y Pichetto se decían entre sí hasta hace una semana tendremos que aceptar lo que Alberto Fernández y Sergio Massa decían de CFK, lo que ella decía de ellos, cómo Urtubey apoyaba a CFK hasta hace unos años, la foto de Alternativa Federal de hace 15 días dinamitada, Lousteau en la misma boleta que Rodríguez Larreta, etc… Por lo tanto, ingresar en esa lógica solo supondría un aporte más a la antipolítica profesada por políticos y periodistas cuyo tránsito personal ha sido tanto o más zigzagueante que el de varios de los aquí mencionados.
Vayamos, entonces, al análisis más duro. ¿Trae votos, Pichetto? No, o en todo caso, con seguridad, trae un voto que es el de él. ¿Por qué lo suman a la fórmula entonces? Como una señal al establishment, a los mercados, a los que buscan continuidad de políticas independientemente del signo político y, eventualmente, a algunos gobernadores. Si así fuese no parece algo para desdeñar pues de hecho, en esta lista están los que ponen el dinero para la campaña. ¿Pero acaso funciona también como una advertencia a CFK en el sentido de que cooptar a quien tendría “la llave” de su desafuero habilitaría esa posibilidad en caso de un triunfo oficialista? Resulta algo más remoto pero no habría que descartarlo. Con todo, para quien sencillamente pensaba armar Alternativa Federal y competir por renovar su banca en el Senado, pareció un premio demasiado grande otorgado por un gobierno que solo premia a los propios.
Siguiendo con las preguntas: ¿supone esto una apertura del gobierno hacia el peronismo? No. De hecho Juntos por el cambio no es la nueva denominación del espacio oficialista con un peronismo sino con un peronista. Juntos por el cambio es Cambiemos más Pichetto y no Cambiemos más un (tipo de) peronismo. Esto no está ni bien ni mal. Simplemente es. Lo que sí marca esta sorprendente designación es que Cambiemos modificó su estrategia, y, desde mi punto de vista, de manera enormemente riesgosa, pensó más en el 11 de diciembre que en la primera vuelta electoral. ¿Acaso son tontos? No lo creo pero a simple vista lo que se podría suponer es que si el gobierno hubiera querido dar ese mensaje de “gobernabilidad” podría haberle brindado a Pichetto otro lugar, por ejemplo, como ministro y haberle inventado un sello de goma para unirlo al espacio. Sin embargo no lo hizo y entonces mi sospecha es que el gobierno intentó, de todas las formas posible, tal como les adelanté aquí mismo la semana pasada, acabar con Alternativa Federal, es decir, lograr que ese espacio no presente candidato para garantizarse esos votos en primera vuelta. De hecho, el propio Urtubey reconoció que fue el primer sondeado de ese espacio para ocupar la vicepresidencia y que rechazó la invitación. ¿Quizás, entonces, el gobierno pensó que yéndose Massa con los Fernández y siendo Pichetto cooptado por el oficialismo, a Urtubey no le quedaría más que bajar su candidatura? Probablemente y si lo pensó así lo pensó bien. Sin embargo, la estrategia no funcionó y Urtubey pactó con Lavagna, -el que logra consenso solo consigo mismo-, para crear un espacio que, como venimos diciendo desde aquí antes que otros lo dijeran, le quita votos al oficialismo antes que a la oposición mayoritaria. Si esta perspectiva es correcta, la decisión del gobierno no cumplió con su objetivo primordial y fue improvisada y empujada por las circunstancias ante el lento pero inexorable encuentro entre los espacios del PJ, Unidad Ciudadana y el FR. Aun así, por supuesto, esto no quiere decir que el gobierno tenga perdida la elección ni mucho menos aunque, si no pasara nada conmocionante en el camino, es probable que el gobierno quede segundo en primera vuelta y que ese número le preocupe. Es que por las mismas razones que indicábamos recién, el oficialismo sabe que la gran mayoría de los votos de Lavagna más algunos puntitos de candidatos sueltos por ahí van a engrosar la cuenta de Cambiemos en segunda vuelta pero en la primera el asunto no resulta tan simple. Si nos remontamos al antecedente de la primera vuelta del año 2015, Macri obtuvo el 34% frente al 37% de Scioli y el 21% de Massa. Sería una tontería suponer que los votos de Scioli y Massa hoy se suman, claro está, pero no es descabellado afirmar que entre ambos podrían superar los 40% (sin llegar a 45%) y que el desgaste del actual gobierno llevará a que su número gire alrededor del 30%, suponiendo, además, que el espacio de Lavagna y Urtubey captará a algunos votantes massistas anti K pero sobre todo a varios votantes macristas desencantados. ¿Cuál será el porcentaje de esa tercera fórmula que buscará resistir la polarización? Difícil saberlo porque las PASO pueden acentuar dicha polarización actuando como una primera vuelta de hecho pero mirando las encuestas, los comportamientos electorales de los últimos años y usando algo de lógica, podía deducirse que ese número estará entre un 8% y un 15%.
Ante este escenario, como curiosidad podría decirse que la polarización triunfó una vez más pero al mismo tiempo ambos polos necesitaron ampliarse, abrirse, e incluso apostar a un centro, al menos desde lo que representan simbólicamente determinadas figuras. Así, podría hacerse también una lectura inversa para afirmar que la ancha avenida del medio ha sido la que obligó a los polos a cooptarla porque sin ella ninguno podría imponerse. Fueron los que representaban el “ni unos ni los otros” los que terminaron ocupando lugares centrales. Siendo que sumaban poco no deja de sorprender y, una vez más, no hago un juicio de valor sobre ello pero más que nunca parece cumplirse esta idea de que un sistema electoral con balotaje naturalmente obliga a los polos a acercarse al centro.
Pasada ya la fecha límite para el establecimiento de las alianzas las cartas parecen echadas y la estrategia del PJ y Unidad Ciudadana logrando una unidad tan amplia como para incluir al FR, fue una jugada que el gobierno no esperó y de la cual no se pudo recuperar. Más allá de la espuma de estos días, cuando ésta baje y el operativo San Pichetto se desinfle, se podrá hacer una lectura algo más objetiva para pensar que si hace dos meses alguien afirmaba que era posible que el kirchnerismo, el PJ y el FR confluyeran en un frente, la mayoría hubiéramos mirado al interlocutor con una mueca de escepticismo. Esto significa que la oposición mayoritaria está casi en el máximo de sus posibilidades haciendo que jueguen adentro todos los que podían hacerlo.
Sin embargo, de aquí al 22 vendrán los detalles para nada menores en el que los dos grandes espacios no pueden equivocarse. Juntos por el cambio deberá satisfacer a sus socios y el Frente Todos deberá tener la generosidad y la amplitud que Unidad Ciudadana no tuvo en elecciones anteriores si es que pretende que los “heridos” que quedan en la banquina no se sumen a la “aspiradora” que ofrecerá Pichetto y si se asume con responsabilidad que la fiscalización será central en una elección que se dirimirá por muy pocos votos. Si no fuera porque está en juego el destino de 44 millones de personas, la política argentina sería un espectáculo por el que bien valdría pagar una entrada.             

domingo, 9 de junio de 2019

Temporada alta para la ingesta de sapos (editorial del 9/6/19 en No estoy solo)



A horas del límite para la presentación de los frentes electorales no ha habido mayores novedades en la última semana. Lo que sí fue abundante es la cantidad de operaciones de prensa y rumores para incidir en las decisiones de los candidatos. De todas ellas, al menos esa es mi percepción, la más fuerte ha sido la de las colectoras de Vidal. Es decir, la posibilidad de que candidatos de Alternativa Federal pudieran llevar en la provincia de Buenos Aires a la Gobernadora en su boleta. Esta estrategia resultaría sorprendente, especialmente porque dejaría entrever información que tendría el gobierno y que no aparece con tanta claridad en las encuestas que se divulgan.
Es que el solo hecho de que se haga pública esa estrategia dejaría en claro que Vidal ve seriamente cuestionada su continuidad al frente de la provincia, lo cual, claramente, es un problema para el gobierno tomando en cuenta que es la candidata que más mide. Asimismo, en lo que refiere a la figura de Macri, la posibilidad de Vidal como colectora de otros candidatos a presidente permite dos lecturas completamente antagónicas: la primera es que el gobierno sabe que la elección nacional está perdida y solo aspira a retener la provincia; la segunda es que Cambiemos tiene encuestas que le dan tan bien a Macri que hasta se puede dar el lujo de resignar algunos votos en la primera vuelta con tal de que su espacio continúe gobernando Buenos Aires. Para los que no están en los detalles de la lógica electoral estas interpretaciones tienen que ver con el hecho de que si Vidal fuera candidata en una boleta que no incluyera a Macri, éste último perdería votos. ¿Cuántos? Depende del candidato en cuestión, naturalmente. No es lo mismo ser colectora de Urtubey que de Massa pero esos puntos que perdería en cualquier caso podrían ser determinantes en la primera vuelta electoral donde hay encuestas que le dan a la fórmula de los Fernández una ventaja de algunos puntos y una proyección cercana al 40%.
Con todo, insisto, sigo creyendo que se trata de una operación de prensa para complicar la negociación de Massa con el espacio de Unidad ciudadana y PJ. Al momento de escribir estas líneas sigue sin saberse qué va a hacer el Frente Renovador pero son cada vez más los periodistas que confirman lo que se mencionó aquí la semana pasada y que parece lo más razonable para Massa y para los Fernández, esto es, armar una gran PASO en la que Massa compita (para perder) con los Fernández al tiempo que negocia el armado de las listas de unidad incluyendo a los miembros de su espacio en lugares expectantes. Si alcanza para ganar no lo sé pero le conviene a los Fernández y a Massa este esquema.  
En cuanto al candidato a Vice del oficialismo sigue habiendo negociaciones con el radicalismo y una danza de nombres, aunque si de ir perfilando se trata, ahora se dice que sería una mujer de la UCR, de lo cual se sigue que la debilidad del gobierno lo estaría obligando a entregar la vicepresidencia a su principal socio. En todo caso la pregunta estaría en qué mujer radical traería votos pero esa pregunta se podría extender más allá del género para interpelar acerca de qué radical (varón o mujer) traería votos. Si no es Lousteau no parece haber alguien que cumpla con ese requisito.
Donde sí parece estar jugando fuerte el gobierno, y lo bien que hace, es en tratar de desarticular las candidaturas que, como dijimos aquí varias semanas atrás, le quitan más votos al oficialismo que a la oposición mayoritaria. Dicho fácil: Cambiemos hará todo lo posible para que Lavagna y Urtubey no se presenten porque esos 10 puntos que podrían sumar entre ambos irían, en su mayoría, al gobierno.    
La que parece estar bastante desdibujada es la elección a Jefe de Gobierno en la Ciudad. Allí está claro que el favorito es Rodríguez Larreta quien tiene como carta de presentación las obras de infraestructura de la ciudad pero el resto son incógnitas. ¿Habrá una tercera opción como alguna vez fue Lousteau? No parece el caso y hasta es probable que si el propio ex embajador en Estados Unidos decidiera volver a presentarse en una boleta del radicalismo quedará tercero bastante lejos. Resta entonces pensar en el espacio de Unidad Ciudadana y PJ. Allí se habla de Mariano Recalde pero aun no está claro quién lo acompañaría. Se habla de la posibilidad de que Victoria Donda, después de un raid que la llevó por Carrió, Stolbizer, Prat Gay, Tumini, Massa, etc., integre la fórmula bajo la presunción de que su condición de mujer y de activista en torno a los derechos de las mujeres capte algo del voto vinculado a las reivindicaciones feministas. Es difícil cuantificar cuántos votos pueden ser éstos y menos aun cuántos de esos votos recibirá Donda pero el kirchnerismo en capital padece las mismas dificultades que padeció a lo largo de la década post-Ibarra como si no fuera capaz de comprender la idiosincrasia del porteño en una mezcla de prejuicio y error de diagnóstico más allá de los elementos objetivos que, claro está, hacen que sea difícil para el peronismo ganar en esta ciudad. Asimismo, el kirchnerismo se ha caracterizado por ser, como se dicen en la jerga, un “mal pagador” que ha dejado fuera de las listas a hombres y mujeres valiosos en detrimento de figuras con trayectorias evanescentes, y se desconoce cuál será la lista definitiva para candidatos a diputados y senadores. Con todo, la sensación es que hay pocos espacios para demasiados postulantes y que a ellos, como si fuera poco, habría que sumarle a Pino Solanas quien quiere reelegir la banca de senador que obtuvo como aliado de Elisa Carrió.    
Circula por allí también la posibilidad de un extrapartidario como Matías Lammens quien viene coqueteando con distintas versiones del peronismo y del que todavía no sabemos si tiene vocación política de construcción colectiva sostenida en el tiempo o formará parte de esa lista de individuos que primero quieren ser candidatos y luego tratan de resolver por qué partido hacerlo, como si éstos fuesen sellos de goma para un microemprendimiento personal.    
En cuanto al mapa a nivel nacional, el domingo 9 votará el 14% del padrón y llegarían las primeras alegrías para el oficialismo porque se supone que ganaría Morales en Jujuy y que el radicalismo de Cornejo triunfaría en las PASO en Mendoza. Asimismo, Entre Ríos, Chubut y La Pampa quedarían en manos de los peronismos locales, lo cual permitirá a los analistas seguir planteando que lo único que muestran las elecciones previas a la nacional es el triunfo de los oficialismos, de lo cual debería seguirse el triunfo de Cambiemos en Ciudad, Provincia y Nación. Como análisis parece pobre, por cierto, porque esos mismos analistas luego reconocen que los resultados provinciales no se pueden extrapolar a la elección nacional.    
Para concluir, habrá que esperar las novedades del cierre de los frentes y diez días después el de las listas. Como vengo repitiendo aquí, la decisión de CFK de invitar a Alberto Fernández a liderar la fórmula obligó a todos los espacios a rediseñar sus estrategias y alianzas, e incluso a ser menos renuentes a la práctica de la ingesta de sapos porque los dos polos se dieron cuenta que yendo solos pierden. Cuando eso sucede, el sapo aumenta su valor, algo explicable por las leyes del mercado y allí debe operar la sapiencia del líder seleccionador, sea AF-CFK o Macri and co, porque son ellos los que deben ponderar cuántas concesiones hacer y cuánto vale ese sapo que se pavonea con su presunto manojo de votos. En lo personal no me asustan los sapos y entiendo que en la vida y en la política, los puristas que señalan con el dedo no construyen mayorías y solo generan consensos con sí mismos. Con todo, imagino a todas las fuerzas y los referentes con voluntad de ser gobierno reconociendo que sapos seductores hay muchos pero muy pocos son los imprescindibles.        

jueves, 6 de junio de 2019

Zizek vs Peterson: acerca de “El debate del siglo” (publicado en www.disidentia.com el 29/5/19)


El pasado 19 de abril en el Sony Centre de Toronto, Canadá, se desarrolló, con entradas agotadas y récord de usuarios en streaming, el denominado “Debate del siglo” entre el psicólogo canadiense Jordan B. Peterson y el filósofo esloveno Slavoj Zizek. El leitmotiv que debía funcionar como eje del cruce entre el autor de Doce reglas para vivir y el excéntrico intelectual que ha vinculado la mirada psicoanalítica de Lacan con el marxismo, fue “Felicidad: capitalismo vs. marxismo”.
A juzgar por las críticas, el debate parece haber decepcionado a todos probablemente porque lo que se espera de un debate así son cruces picantes, agresiones y chicanas. Y eso no sucedió. De hecho fueron profundamente respetuosos y la supuesta gran batalla final entre capitalistas y marxistas arrojó diferencias claras pero también enormes puntos de acuerdo, probablemente por la moderación de Zizek, la cual sorprendió a Peterson. Incluso, para ser más justos, podría decirse que ni Zizek pretendía defender a rajatabla el marxismo, o lo que queda de él, ni Peterson pretendía inmolarse por una versión ingenua y acrítica del capitalismo.
Para los que no tuvieron la posibilidad de acceder al debate, cabe indicar que Peterson empezó haciendo críticas al Manifiesto Comunista, probablemente suponiendo que Zizek estaría dispuesto a defender aquel clásico texto que Karl Marx y Friedrich Engels publicaran en 1848.
Así, Peterson criticó el presupuesto economicista que supone presentar que el motor de la historia es la lucha de clases y que las jerarquías sociales son adjudicables al capitalismo. Frente a ello, el psicólogo canadiense, afirmó que la historia muestra que hay otras razones, más allá de las económicas, para la disputa, que no hay por qué oponerse a la existencia de jerarquías, necesarias para cualquier organización, y que estas jerarquías, además, provienen de nuestro trasfondo biológico, es decir, no son una “creación humana”. Además, Peterson criticó que Marx plantee la lucha en términos binarios, especialmente porque, como suele ocurrir con todo binarismo, se esconde allí un juicio de valor por el cual uno de los conjuntos es superior moralmente al otro. Así, los proletarios son los buenos y los burgueses son los malos. Este presupuesto es el que le permitiría a Marx afirmar que una vez que el proletariado asuma el poder, todo va a funcionar bien, no habrá corrupción a pesar de que la economía y la sociedad quedarán en manos de un reducido grupo de proletarios, y habrá una superproducción de bienes materiales capaz de satisfacer a todos.
En este punto, Peterson hace su intervención más polémica de defensa del capitalismo al afirmar que Marx creía que si bien el capitalismo generaría más desigualdad, algo que Peterson reconoce, habría pasado por alto que el capitalismo es el único sistema, o en todo caso, el más capacitado, para generar riqueza. Peterson, entonces, indica: “Los pobres no se vuelven más pobres con el capitalismo sino más ricos”. Fuera de contexto la frase podría ser malinterpretada pero el argumento puede entenderse a la luz de la propuesta que hace ya algunas décadas realizara el reconocido filósofo político John Rawls, al momento de pensar cuáles serían los principios de justicia que una sociedad podría acordar. Para decirlo sintéticamente, Rawls propone un experimento mental del cual podemos inferir que cualquier persona racional y razonable, si no supiera en qué lugar de la sociedad le tocará vivir, elegirá una sociedad en la que los pobres estén mejor (pues puede que a esa persona le toque ser pobre). En otras palabras, entre una sociedad en la que los pobres tienen 5 unidades y una sociedad en la que los pobres tienen 10 unidades, todos elegiríamos la segunda independientemente de cuántas unidades tuvieran los ricos. Este argumento puede justificar la desigualdad porque en la sociedad en la que los pobres tienen 5 los ricos podrían tener 100 y en el segundo tipo de sociedad los ricos podrían tener 1000. Sin embargo, según una interpretación posible de los principios de Rawls, en este caso podríamos elegir la más desigual, no porque sea desigual, sino porque allí los pobres están mejor. Peterson y Rawls, así, podrían interpelarnos y decirnos: pregúntale a un pobre si quiere vivir en una sociedad en la que tiene 5 o en la que tiene 10.  
Sin embargo, como les decía, Zizek fue el que desentonó, justamente, porque adoptó posiciones mucho más moderadas que las que el debate planteaba. Así, su supuesto marxismo fue una defensa de la intervención estatal en el mercado afirmando que hoy en día, como en ningún momento de la historia, la intervención de los Estados es la que explica buena parte de la dinámica del capitalismo. Incluso resaltó cómo se puede compatibilizar el capitalismo salvaje con un caso como el de China en el que hay una economía centralizada y un régimen autoritario.
Pero además, Zizek asumió que muchas de las críticas que Peterson hacía al Manifiesto eran atendibles pero invitó a la relectura de otros textos de Marx donde él revisa alguna de sus posiciones. Asimismo, reconoció que el capitalismo ha triunfado pero que, sin embargo, no está exento de la amenaza de ciertos antagonismos que él mismo ha generado, a saber: la catástrofe ecológica, el modo en que los nuevos desarrollos tecnológicos avanzan sobre “lo humano” y las nuevas formas de apartheid sobre los refugiados. Sobre este último punto llamó la atención acerca de cómo Fundaciones y referentes mundiales tales como Soros o Gates están más ocupados por los derechos de los LGBT que por el de las miles de personas que intentan, a como dé lugar, llegar a Europa escapando de un presente y un destino inexorable de miseria.
Pero Zizek fue más controversial cuando afirmó que Trump es un político posmoderno y Sanders un moralista pasado de moda, o cuando indicó que la mirada demócrata liberal estadounidense que demoniza a Trump pasa por alto que ha sido su propio fracaso el que llevó al magnate a la Casa Blanca. Asimismo, en lo que quizás fue el cruce más fuerte e interesante, Zizek interpeló a Peterson y a los denominados “alt-right” preguntando por qué asocian al marxismo con las nuevas tendencias identitarias posmodernas. En otras palabras, Zizek indica que lo que la derecha denomina “marxismo cultural” juega el mismo rol que la confabulación judía tenía para los nazis y que detrás de las políticas feministas, identitarias o culturalistas, más que marxismo, lo que hay es puro individualismo liberal y capitalista, estableciendo así, por izquierda, una crítica a estos nuevos movimientos y a reivindicaciones que han sido cooptadas por partidos tradicionalmente de izquierdas. Así, Zizek podría acordar con el español Daniel Bernabé que, en su libro La trampa de la diversidad, aun desde una perspectiva marxista, advierte que detrás de las reivindicaciones identitarias de género, etc., hay una nueva concepción que presenta a las identidades en competencia, como un objeto de consumo, y cuyo destino final, antes que la acción colectiva, es la individualización extrema.
Después de las respectivas exposiciones, llegó el momento de los intercambios breves y de algunas preguntas del público. Allí, Peterson aprovechó para responder que él ve marxismo cultural en el hecho de que el antiguo binarismo marxiano, al fin de cuentas, era un binarismo que exponía la existencia de opresores y oprimidos, algo que él observa, de manera calcada, especialmente, en buena parte de los discursos identitarios. Y en ese mismo intercambio aparecieron algunas reflexiones acerca de la felicidad, aunque, cabe decir, éstas fueron algo abstractas y ocuparon el segunda plano de las reflexiones. Peterson indicó que había una correlación entre riqueza (o ausencia de miseria) y felicidad mientras que Zizek, advirtió, entre otras cosas, las enormes dificultades metodológicas que suponía medir la felicidad y la necesidad de un enfoque que tenga en cuenta los principios del psicoanálisis al momento de acercarse a la temática.
Peterson también puso en tela de juicio los estudios que plantean la inminencia de una catástrofe climática y, como buen neoilustrado, afirmó que todos los peligros que Zizek mencionaba y que ponen en jaque al capitalismo, pueden solucionarse gracias a la capacidad del Hombre. En este punto, no sería descabellado afirmar que la gran disidencia en el debate fue la de las actitudes: explícitamente pesimista en el caso de Zizek e implícitamente optimista en el caso de Peterson.
Para concluir, Zizek criticó a Peterson por incluir a Foucault en la lista de pensadores referentes del marxismo cultural. Para el esloveno, Foucault fue enormemente crítico del marxismo y su mirada de las microresistencias y las relaciones de poder son centrales en las nuevas perspectivas identitarias, sobre todo, por su funcionalidad al individualismo capitalista.
Peterson, una vez más, como hijo de la tradición racionalista, se despidió celebrando el poder de comunicación entre personas con diferentes puntos de vista frente a la tendencia que se impone en los campus universitarios de agredir, escrachar y perseguir a quien simplemente profesa una creencia distinta. En esa misma línea, Zizek criticó la polarización que hace que cualquiera que no piense como indica la corrección política, sea llamado “fascista” y hasta se animó a volver a la figura de Trump para señalar que éste podrá ser muchas cosas pero no un fascista. Por último, de cara a su público, indicó: “La única alternativa a la derecha no es la corrección política (…) Si eres un izquierdista no te sientas obligado a ser políticamente correcto. (…) No tengas miedo de pensar”.
No parece, por cierto, un mal cierre para un debate.



lunes, 3 de junio de 2019

Cuando los fragmentos opositores fragmentan al oficialismo (editorial del 2/6/19 en No estoy solo )


Son días decisivos para la conformación de las alianzas y las candidaturas. Como indicábamos la semana pasada, finalmente se confirmó que la fórmula de Unidad Ciudadana y PJ en la Provincia será Axel Kicillof y Verónica Magario. Resta saber quién encabezará la lista de diputados y el rumor de que el elegido es Felipe Solá va cobrando cuerpo, abonando el criterio que esgrimí aquí el último domingo cuando les comenté que la lista debía incluir un “hombre del interior” de la provincia y que posicionar allí a Máximo podía ser una mala decisión para atraer al voto moderado. En este sentido, puede que el referente de La Cámpora ocupe el tercer lugar, detrás del ex gobernador y una mujer. Sin embargo, la última semana la política giró en torno a la figura de Sergio Massa. En un principio se avizoraba que participaría de una interna en Alternativa Federal contra Juan Urtubey y que Miguel Pichetto buscaría renovar su banca como senador por Río Negro. En un mano a mano con el Gobernador de Salta sería más que factible que el exintendente de Tigre se impusiera aunque, entre ambos, la expectativa de máxima estará en alcanzar el 15% de los votos.

Pero el comunicado del último congreso del FR en Parque Norte mostró a Massa dispuesto, como nunca, a avanzar en un acuerdo con el espacio de Unidad Ciudadana. Desconozco si éste finalmente se llevará a cabo pero es la decisión más conveniente que Massa podría tomar. Si ha surgido de él o de la presión de sus dirigentes, conscientes que jugando la interna de Alternativa Federal perderían espacios y poder, también lo desconozco, pero resulta verosímil.
¿Qué formato tendría este acercamiento con Unidad Ciudadana/PJ? No parece haber espacio para modificar las candidaturas. Además, que Massa o alguien de su cercanía pudiera ser parte de una fórmula relevante tendría un costo ante la opinión pública. En este sentido me atrevo a decir que el formato más digno para el FR sería el de participar en una gran PASO con acuerdo en el armado de las listas. Es decir, Massa sería el que se inmola presentándose como candidato y sabiendo que va a ser derrotado, pero como contrapartida logra que su espacio ocupe lugares expectantes en las listas. En caso de que ese gran acuerdo opositor se alzase con el triunfo, a su vez, Massa podría liderar el Frente Renovador desde afuera o negociar algún cargo de peso en el Gabinete y/o áreas importantes del gobierno para su espacio.
Si finalmente esto sucediese, habrá que adjudicarlo a la interesante estrategia electoral que, a priori, ha diseñado CFK al ofrecerle a AF encabezar la fórmula. De hecho la semana pasada les comentaba que AF no resta votos y que, en todo caso, lo que no sabemos es cuántos votos suma. Pero su figura ha minado fuertemente los intentos de “peronismos alternativos”, especialmente de Massa. Todo puede pasar y todo se puede decir, pero a Massa le costaría afirmar que no puede sentarse a dialogar y a pensar algo en común con AF. Digamos, entonces, que si AF no trae votos directos puede que los acerque indirectamente a través de diálogos, acuerdos y, sobre todo, haciendo que se desdibuje el espacio peronista no K.
Por todo lo dicho, el eventual acercamiento de Massa a la fórmula de AF y CFK preocupa al gobierno más allá de que, naturalmente, intentarán presentar que todo aquello que se acerca a CFK suma cero al ser consumido por la imagen negativa de ella que funcionaría como un imán de destrucción masiva. Pero todos sabemos que eso no es cierto. En todo caso, es probable que un votante de Massa no K se vuelque a Lavagna o a Urtubey pero hay un porcentaje del voto de Massa que apoyará a Unidad Ciudadana PJ en la primera y/o en la segunda vuelta. En las últimas elecciones ese porcentaje fue minoritario pero los tiempos han cambiado y seguramente ese porcentaje será hoy mayor. Si tomamos en cuenta que la elección se resolverá por pocos puntos, no es un detalle para desestimar.
Frente a ello, sigo sosteniendo que el gobierno está obligado a dar un golpe de efecto. Quizás por ausencia de inventiva no se me ocurre otro que ofrecerle la vicepresidencia a Martín Lousteau, esto es, alguien que aparece como referente del radicalismo, tiene buena imagen en medios y que puede llegar a cierta clase media joven y cool de gran centro urbano, aquella que hoy le está dando la espalda al gobierno. No encuentro lugar para alternativas porque el espacio de Lavagna ni el de Alternativa Federal podrían cerrar un acuerdo con el oficialismo, porque Macri no se va a bajar y porque Vidal ya tiene un vice radical. Si mi análisis está en lo cierto o carece de imaginación se podrá comprobar en unas semanas. 
Para concluir, quiero volver a la figura de Massa y a los análisis que se hacen del escenario opositor porque intuyo que puede estar dándose una paradoja que está siendo pasada por alto y que la decisión de Massa podría abonar. Me refiero a que si se confirmara que Massa se aleja de Alternativa Federal, el escenario de fragmentación de la oposición, más que nunca y como se comentó aquí la semana pasada, podría terminar favoreciendo a la oposición mayoritaria porque los fragmentos opositores no kirchneristas son alternativa al gobierno antes que a los Fernández. En otras palabras, Urtubey y Lavagna le sacan votos al gobierno y no al principal espacio de la oposición. Así, si Urtubey y Lavagna son las otras opciones, curiosamente, lo que parece fragmentarse es el espacio oficialista aun cuando ni el gobernador de Salta ni el exministro de Economía hayan sido parte alguna vez de Cambiemos.