domingo, 6 de julio de 2008

La otra batalla

A la tediosa e insistente repetición de los latiguillos de los moderados que buscan migrar hacia ideologías de centro y exhortan al diálogo, a la paz, a que no haya ni vencedores ni vencidos, se la debe contrastar con la retórica discursiva que los protagonistas y los editorialistas de turno expusieron tras la aprobación de la propuesta oficialista en diputados. Por mencionar sólo algunos títulos aparecidos el domingo 6/7/08: “El oficialismo gana el primer round”, (Portal de MSN en Latinoamerica); “Se perdió sólo la primera batalla” (Declaraciones de De Angeli), “El gobierno ganó y el campo apunta al senado” (Clarín), “El kirchnerismo cedió más y logró un ajustado triunfo en diputados” (Clarín), “La tropa de Rossi acaba de sortear el desafío más serio” (Clarín); “Hace muy poco nadie imaginaba esta pelea mano a mano que todavía no está definida” (declaraciones de Biolcatti), “Fue casi un empate” (Buzzi), etc.
Seguramente un lector poco embebido de la actualidad argentina consideraría que estos títulos y declaraciones describen una gesta deportiva o el desarrollo de un conflicto bélico, pero nunca imaginaría que se trata de las palabras y las manifestaciones inconscientes que se develaron una vez desbrozado el camino entre la hojarasca de la corrección política.
Finalmente no hubo fracturas gigantes ni disolución del poder K (aunque sí debilitamiento) y tampoco se votó “a sobre cerrado” la 125. La oposición se unió para decir que no pero no planteó un proyecto alternativo razonable que pudiera encolumnarlos. Pero se abrió el juego y el gobierno cedió aun más de lo imaginable. Tanto que resulta sorprendente comprender el por qué de la insatisfacción de la Mesa de Enlace: a los pequeños productores que no llegan a 300 toneladas se les impondrá un arancel del 30%; a los que van de 300 a 750, el 35% y a los que van de 750 a 1500 se les descontará el 35% de las primeras 750 toneladas; si a esto se le suma el pago del flete, el avance en la ley de arrendamiento, las facilidades para dinamizar la burocrática cadena estatal, el 10% de lo recaudado por las retenciones móviles como fondo contra desastres naturales que afecten a los pequeños productores, etc., etc. caeríamos en la cuenta que para el 85% de los productores el número final del arancel es menor al que regía el 10 de marzo y que la situación mejora considerablemente respecto a esa fecha en la medida en que a todo lo dicho se debe agregar que el precio de la soja ha superado hoy los 600 dólares.
Todos los bandos se adjudicaron el triunfo pero llamaba la atención ciertas contradicciones en el diagnóstico de los opositores pues algunos decían al mismo tiempo que Kirchner había demostrado todo su autoritarismo y su lógica venal y prepotente para imponer con tozudez su plan aunque, algunas líneas después, o algunos minutos después, también decían que el gobierno había cedido en casi todo y que lo aprobado era casi una caricatura del proyecto original. Particularmente, estoy más cerca de aceptar esta última afirmación si bien la profundidad que adquirió el conflicto tras la impericia del gobierno, lo obligó a ceder y lo que en principio fue una norma injusta por la forma indiferenciada con que se trataba a todos los sectores, acabó siendo un instrumento que privilegia a los sectores castigados del campo.
Donde el gobierno no se equivocó fue en mandar el proyecto al Congreso (si bien lo hizo bastante tarde). Evidentemente la aprobación del proyecto por esa vía le quitaría resto a la Mesa de Enlace para mantener el conflicto con cortes de rutas y amenazas de falta de abastecimiento. Fue un gesto democrático sin duda movido por las circunstancias y las presiones. Donde también se respiró democracia fue en la idea de no reprimir los cortes de ruta aun cuando se ponía en riesgo la llegada de comida a los grandes centros urbanos.
Hasta podría decirse que también resultó un atisbo de madurez democrática el comportamiento de las circenses carpas de militantes K, de los militantes de “el campo”, de los evangelistas, los Castellistas y el minúsculo grupo que seguía a Vilma Ripoll y acompañaba el espectáculo con performance que incluían largar fuego por la boca, hacer malabares con pelotitas y ejercitar la destreza en el manejo de las clavas. Entre todos estos grupos que fueron el hazmerreír de los anónimos periodistas rotativos de los multimedios, no hubo ni un solo conflicto a pesar de compartir todos la misma Plaza.
Donde sí hubo gestos de mayor agresividad fue en los cruces entre seguidores kirchneristas y militantes de “el campo” adentro del recinto, y en la exposición de Aldo Ferrer que fue acallada por un grupo de ruralistas y sacada del aire por varios medios. Pero en un país de tradición intolerante como el nuestro, todo esto es un juego de niños.
En este sentido si es que de verdad hemos aprendido las lecciones de nuestro pasado sangriento y estamos madurando como sociedad de la mano de los 25 años de democracia, estamos en un buen momento para que se libre la “otra batalla”, la de la ley de radiodifusión. Seguramente, acostumbrados a la retórica de los últimos 4 meses, la sociedad, los medios y los políticos que aborrecen las imposiciones autoritarias apoyarán la idea de que es necesario que el horizonte de los medios se amplíe fomentando el diálogo constructivo y la pluralidad de voces; también abogarán por un sistema desconcentrado que no esté a merced de aquellos que buscan monopolizar el poder. De este modo, no nos extrañará ver que los mismos que afirman que el poder legislativo representa todas las voces del pueblo si y sólo si se opone a lo que dice el ejecutivo, escriban en sus columnas que la mejor manera de proteger la libertad de prensa es diversificando las voces y rompiendo con las hegemonías discursivas y la imposición de agendas tan naturales en sistemas retrógrados como aquellos que permiten que una misma persona o grupo sea propietario de radios, canales de televisión, servicios de internet, de telefonía y diarios. Coherentemente aquellos que beben del manantial de las ideas republicanas y consideran que, como ya lo habían visto los Padres Fundadores, el problema de la organización política es cómo equilibrar el poder, aplicarán esos principios a los desafíos inéditos que plantean los avances de la comunicación y el problema de la concentración de los medios en Argentina. Seguramente viviremos momentos en que los periodistas, estos guardianes recelosos de la libertad, paladines de la verdad, demostrarán toda su valentía y promoverán una ley que tenga en cuenta a los pequeños y medianos medios y que acabe con las consecuencias de la desregulación de los 90 (y la ratificación de todos los gobiernos posteriores). Lo harán aun cuando ello implique ir en contra de los intereses de los que pagan sus sueldos, esto es, sueldos que se alejan bastante de unos choripanes y unas cocas.

7 comentarios:

Juglar dijo...

Como siempre, querido Dante, en desacuerdo con parte de tu artículo. Comencemos con una frase que llamó mi atención: "La oposición se unió para decir que no pero no planteó un proyecto alternativo razonable que pudiera encolumnarlos". Nada más alejado: en primer lugar se lograron unir posiciones muy dispares como las de la Coalición con las del PRO, unidas con la izquierda y el progresisimo (122 votos en total sumado el PJ disdente y hasta los radicales K parece una masa crítica interesante no?). El proyecto alternativo era muy claro: suspender la 125 por 150 días para debatir una estrategia de desarrollo para el sector agropecuario a largo plazo. Entonces, lejos de un proyecto "razonable" (habría que explicar el concepto de razón que usted maneja querido Dante, aunque me inclino hacia la razón pragmática atada a fines), la iniciativa se ajustaba EXACTAMENTE a lo que pedían los ruralistas y lo que hubiera generado un manto de paz a la nación.
Prosigamos, la sojización del país está atada, claramente, a no sólo su valor internacional sino a que, como explican bien las fuentes del sector, el resto de los bienes primarios no es rentable, salvo algunos casos de granos o la carne conserva (que se exporta, con lo cual no incide en los precios internos). Entonces, es un círculo: queremos cobrar más por la soja pero no se hizo nada para que, por ejemplo, los tambos no comiencen a desaparecer producto de magros subsidios y una política agropecuaria inadecuada. En otros sectores es peor la situación, pero no soy ingeniero agrónomo y me costaría dar cuenta fielmente de lo que ocurre.
Finalmente quiero esbozar algo que vos deslizás: el maniqueísmo extremo no fue planteado por el campo sino por el gobierno. "O estàn con nosotros o con la oligarquía". Esto tiene algo de peronismo quizás, pero muchísimo más de kirchnerismo. No jodamos, el modelo chavista se acerca. Las divisiones son profundas pero en muchos casos no son ideológicas sino de caja.
Gran abrazo!

Dante Augusto Palma dijo...

Juglar querido: yo te quiero igual pero ¿suspender la 125 por 5 meses es un proyecto? Abrazo!!!

Theresa Neele dijo...

Dante, estoy de acuerdo con Juglar. Aunque también acuerdo con vos en que suspender una medida por medio año es como no tener un proyecto superador como me parece, a mi criterio, se presentaron pero con la hegemonía K y aliados, no iban a ser tenidos en cuenta. Ahora, el proyecto que se votó, también tiene fecha de vencimiento, si mal no leí en el texto de la ley. De ahí en más, volvemos al decreto 125, si es que en el Senado o la misma presidente, no da un veto respecto de las fechas que se imponen.
Cualquiera de las dos opciones, suspender esa disposición por un tiempo o poner una ley en práctica que concede compensaciones por el mismo lapso... realmente, lo único que tiene de positivo para el Gobierno es cerrar la caja que no le cierra (que es lo que sinceró Néstor K en la UOM). De modo que, a no ser que haya algo superador, es como estar al borde del precipicio esperando el momento de saltar.

Oscar Cuervo dijo...

Uno de los rasgos más patéticos de la oposición es cargar su impotencia en la cuenta de la "hegemonía K", como si ellos, los opositores digo, no tuvieran como políticos que eligieron ser la responsabilidad de producir su propio poder. Si ellos no han podido, en estos años, más que unirse en un NO que expresa su nulo proyecto político respecto del conflicto de intereses que tiene en vilo al país desde hace cuatro meses, es porque no tienen tampoco un proyecto sobre ningún otro aspecto del país. Claro, es más cómodo para ellos montarse en el patético melodrama que le proveen los medios: "la soledad de Cristina", "el marido golpeador", "el matrimonio perverso", y otras estupideces así. Ahora veremos en el senado una vez más esa falta de proyecto y ese oportunismo. Allí se unirá la coaición cívica con los siempre fracasados radicales, Menem, Rodriguez Saa, Reutemann y Chiche Duhalde, en una impresionante muestra de consisitencia ideológica. Los opositores no tienen proyecto y ese mérito no puede achacársele a los K; lo que sí púede achacársele a la pareja pingüina es precisamente lo contrario: que por los errores cometidos en la implementación de las justísimas retenciones a la reta extraordinaria, ahora, todos estos desahuciados políticos puedan unirse en una votación. De alguna manera una figura como Patricia Bulrich, que ha pasado por todos los partidos y líneas políticas mencionadas, expresa una exacta síntesis de la oposición: sería justo que sea nuestra próxima presidenta.

Y en cuanto a la ley de radiodifusión, vamos a ver si todos los pequeño-burgueses que durante estos meses se rasgaron las vestiduras en defensa de lso pequeños y medianos chacareros, en las próximas instancias le darán un apoyo equivalente a los medios de comunicación medianos y pequeños.

saludos, Dante.

Theresa Neele dijo...

Estimado Cuervo si lo de "Uno de los rasgos más patéticos de la oposición es cargar su impotencia en la cuenta de la "hegemonía K", es por mi comentario, soy patética pero no soy opositora... puedo pensar un poco distinto, no? , pero bueno, creo que hay una gran carga en todos los niveles de estar despretigiandonos mutuamente, pensemos como pensemos. Aún cuando pensemos igual. En fin... De todos modos, creo debe ser muy soberbio de mi parte pensar que alguien que la tiene muy clara se ocupe de lo que yo digo.

Anónimo dijo...

Che Juglar, no entiendo bien por qué crees que las posiciones de la Coalición Cívica Libertadora y el PRO son "muy dispares". Necesitaría que me lo expliques.
Por otro lado, el maniqueísmo extremo que decís que se planteó, que es verdadero, no creo que haya sido creado ni por el gobierno ni por el campo. Fue planteado por los únicos que aca la vienen juntando con pala de verdad desde el inicio del conflicto: ¿vos sabias que nunca se vieron tantos programas políticos-periodísticos como en los últimos cien días? ¿Quién gana aca? Esa disyunción exclusiva "campo vs. Gobierno" la plantearon los medios, para convencer a una pequeña burguesía media tonta, que no tiene memoria y que no sabe nada de historia. Lo plantearon los medios adrede. El gobierno y el campo tampoco son inocentes: jugaron al juego que los medios impusieron y ahí tenes todo eso de la oligarquía y la perorata. Que, dicho sea de paso, yo creo verdaderamente que es la oligarquía. Y ojala este gobierno fuera un cuarto de lo que fueron las primeras dos presidencias de Perón. Y bienvenido sea el modelo chavista, ellos están mucho más avanzados que nosotros en todo sentido. Unicamente para dar una cifra: al llegar Chávez al gobierno las universidad (que no son precisamente un sector chavista) contabilizaban 8 millones de estudiantes. Hoy, con las Misiones Sucre y el proyecto de Aldeas Universitarias (instancias que invito a que investiguen) el número de estudiantes ha superado los 17 millones. Más del doble en menos de diez años. Ese modelo chavista es el que yo quiero. Lo último (aunque da para mucho más) las divisiones son profundas y son de caja, amigo Juglar, pero bienvenido sea el conflicto y ojala que se traduzcan en diferencias ideológicas, pero no como falsas consciencias, si no como proyectos y modelos de país que debemos discutir como argentinos y latinoamericanos. Solamente nosotros, los interesados en debatir esos modelos, la sociedad digamos, somos lo que tenemos que plantear el debate. Un debate serío, porque hablar por turnos, en medio de la madrugada, por más que sea en un edifio despampanante como el Congreso, eso no es debatir, es hablar por turno. Otro dato de color que justamente no salió en los medios: las retenciones ya fueron debatidas en las Cámaras del Congreso a los veinte días de empezado el conflicto. Aplaudo la iniciativa de este gobierno que, oyendo los reclamos de amplios sectores de la sociedad y escuchando las críticas al autoritarismo, mandó el proyecto al Congreso para cerrarles la boca.
Por lo demás, me pareció un artículo genial, Dante. Un abrazo, Fernando...

Oscar Cuervo dijo...

Theresa Neele:

yo no la tengo muy clara, si es a mí a quien te referís al final de tu comentario. Eso no implica que carezca totalmente de certezas. Una de esas certezas es el predminio absolutamente omnímodo y abrumador de un discurso aparentemente des-ideologizado y de género melodramático, que resuena todos los días y a toda hora en casi todos los grandes medios y que las clases medias repiten de modo acrítico. Ese discurso melodramático dice que "los K" son responables de todas las carencias e impotencias del conjunto de la sociedad, incluida la oposición.

Si la oposición no tiene otra cosa que esperar que los chacareros se enojen para abrigar esperanzas y si no pueden articular entre todos ellos (Duhalde, Carrió, De La Sota, Macri, radicales, Grondona, La Nación, Clarín, Menem, la Rural, la CRA, etc.) una propuesta alternativa más que una "suspensión por 180 días de la 125" y sentarse a esperar que los K cometan otros errores, creo que estamos ante un acto de gran hipocresía colectiva.

Yo no te conozco más que por este comentario, pero atribuir la inexistencia de alternativas a la hegemonia K es repetir acríticamente un slogan opositor.

Si no fue eso lo que vos quisiste decir, te pido disculpas por mi torpeza para entenderte.