sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Y si hablamos de política? (publicado el 27/11/14 en Veintitrés)

La última semana dejó una serie de alborotos mediático-políticos que a primera vista parecen tener poco en común, pues van desde el escándalo generado por las declaraciones de Elisa Carrió hasta el allanamiento a la empresa Hotesur, propiedad de la presidenta de la nación.  
                Como ustedes saben, Carrió fue miembro fundadora de FAUNEN, Frente que posee como figuras más visibles a los radicales Ernesto Sanz y Julio Cobos, el socialista Hermes Binner y el líder de Proyecto Sur, Fernando Solanas.
Sin embargo, con la excepción de Sanz, cargó contra todos sus compañeros con acusaciones fundamentadas en hechos que, en todos los casos, sucedieron antes que se formara FAUNEN. De Julio Cobos, por ejemplo, dijo que está financiado por la efedrina denunciando que la campaña del kirchnerismo en 2007 (con la fórmula CFK-Cobos) estuvo apadrinada por dinero negro proveniente de la droga. A Hermes Binner le exigió que resolviese los enormes problemas de narcotráfico por los que atraviesa su provincia y Rosario, jurisdicciones que llevan ya un tiempo suficiente en manos del socialismo. En cuanto a Solanas le espetó la poca cantidad de votos propios y un discurso cuyo único slogan parece ser “no al fracking”.
Asimismo, como si esto no alcanzara, también dijo estar abierta a hablar con los sectores opositores no narcos, requisito que dejaría afuera al precandidato a presidente Sergio Massa a quien pidió explicaciones por el presunto encubrimiento de bandas narco en nordelta.
El denuncismo serial y compulsivo de Carrió, su mesianismo y su espectacularidad no significa que todos sus dichos deban ser analizados desde la psiquiatría. De hecho Julio Cobos no podría desentenderse de las acusaciones que se le hacen al kirchnerismo en la medida en que fue parte de la fórmula presidencial más allá de que tras la noche del “no positivo” su situación haya navegado por un limbo político por más de tres años. En todo caso, entiendo que afirmar que la campaña del kirchnerismo estuvo financiada por la droga es una mentira temeraria pero de haber sido verdad le cabría tanto al kirchnerismo como al cobismo (si es que existe algo que pueda denominarse así). 
En cuanto a Binner, la responsabilidad que le cabe por haber sido intendente de Rosario, gobernador de la provincia y máximo referente del partido que hoy en día gobierna Santa Fe, lo obliga a dejar el rol de comentarista de la realidad tan funcional al rezongo del ciudadano medio de gran centro urbano que consume programas políticos de Cable por la noche. Pues la cantidad de homicidios dolosos, las zonas liberadas y la complicidad de los altos mandos de la policía con el negocio del narcotráfico necesita mayor decisión política y menos retórica moderada frente a las cámaras.            
   
En lo que respecta a Solanas tampoco hay nada nuevo pues cómo un candidato del ecologismo indignado obtiene el escaño de senador por minoría diciéndole “no al fracking” en una ciudad que no tiene minería es uno de esos misterios insondables del votante porteño y de la naturaleza humana. Por último, el veleidoso Sergio Massa, entre tantas performances, debería explicar qué particular atracción tiene la zona del delta para que se vayan a afincar allí tantos narcotraficantes. Puede ser la casualidad o el gusto por el lujo, incluso el aislamiento. Todo eso puede ser sin que necesariamente se sostenga la connivencia y complicidad. Pero en todo caso, debería salir a dar la cara y contárselo a la sociedad.                        
Pero mientras tomaba estado público la inexplicable situación por la cual el diario Página 12 eliminó los links a las notas en las que Horacio Verbitsky hacía críticas al exCardenal Bergoglio y el periodista, quizás incomodado por la acusación de ser oficialista, sobreactuaba y proseguía con sus incansables disputas personales para indicar que unas polémicas declaraciones de Scioli en 1990 “no deberían espantar a un gobierno que mantiene como jefe del Ejército al general César Milani, reconoce como principal interlocutor en el sindicalismo a Gerardo Martínez y colma de atenciones a Jorge Bergoglio”, apareció el allanamiento a la empresa Hotesur, propiedad de la presidenta.
 La decisión fue tomada por el juez Bonadío (azuzada por el programa de Jorge Lanata en connivencia con las dirigentes políticas Margarita Stolbizer y Graciela Ocaña), quien acumula 9 expedientes abiertos en el Consejo de la Magistratura, fue unos de los “jueces de la servilleta” de Corach y se sospecha que tiene vinculaciones políticas con Sergio Massa. Como generalmente las causas de corrupción son bastante complejas, los interesados se aprovechan y en el barullo hablan de empresarios k, de Máximo, de “Subundrule”, de Boudou, de La Cámpora, de una empresa estadounidense, un banco suizo, la bóveda, los bolsos y las Islas Seychelles. Falta un Ovni y estamos todos (a juzgar por el hecho de que buena parte de estas elucubraciones están basadas en información brindada por los Fondos Buitres, que parece que tienen una agencia de detectives que trabaja codo a codo con periodistas y dirigentes políticos locales, no es descabellado que de repente nos digan que el dinero K se lo llevó el ARSAT 1 a Marte y que gracias al libro de Facundo Manes ya han conseguido comprobar neurocientíficamente la conexión existente entre quienes defienden la soberanía nacional y la corrupción).  
Ahora bien, narrados estos hechos, ¿usted se dio cuenta que en ningún caso hablan de política? Es decir, se hace política de baja estofa con acusaciones que rozan la justicia y la moralidad de las personas, pero no se habla de política. En todo caso, el problema de los señalados por Carrió es que no tienen propuestas para gobernar o, cuando las tienen, no las pueden decir públicamente porque implican políticas de ajuste y de sometimiento a las corporaciones económicas. Ese es el problema y sin embargo, se observa cada vez más que aquellos hombres y mujeres elegidos para representar a la oposición recurren a la justicia por su incapacidad y su negación para hacer política. Es más, aun cuando todos estamos de acuerdo en que si existiese un caso de corrupción en el gobierno hay que investigarlo, asistimos a dirigentes políticos que pese a ser legisladores asisten más a hacer denuncias a Tribunales que a cumplir con las obligaciones que se siguen del mandato que el pueblo les otorgó. Pero más preocupante que esto es que, en realidad, buscan instalar una falacia, esto es, como no se atreven a cargar contra políticas del gobierno que han sido bien recibidas por buena parte de la ciudadanía, apuntan al descrédito personal de los funcionarios. Parecen haberse confundido de poder del Estado porque creen que son fiscales y se han olvidado que son legisladores, y que tener responsabilidad frente a la ciudadanía implica mucho más que la compulsión a judicializarlo todo. La trampa es hartera porque lo que quieren instalar es que quien tiene una posición soberana frente a los Fondos Buitre, una política consecuente y firme sobre Derechos humanos, y considera que a la economía debe dirigirla el Estado y no el mercado, es un ladrón. Y paradójicamente sucede a la inversa de lo que ocurría en los años noventa. Porque en aquel momento se denunciaba la corrupción pero se la separaba del modelo económico. Eran los menemistas los corruptos, no el sistema neoliberal. De aquí que lo único que se necesitaba eran otros hombres (con De la Rúa a la cabeza) para llevar adelante el mismo modelo. Ahora, cuando acusan a los kirchneristas de corruptos están diciendo que es el modelo el corrupto y no solo los hombres que lo llevan adelante.
La ciudadanía quiere que se investigue todo lo que haya que investigar porque a nadie le gusta que le roben pero, por sobre todo, quiere que le digan qué van a hacer los que quieren gobernar la Argentina, es decir, quiere que le hablen de política.                   


1 comentario:

Caio Mandon dijo...

Definitivamente la ciudadanía se encuentra en un estado de desorientación sobre política, repiten en un modo cíclico opiniones que se ven o escuchan en los medios, opiniones sobre los casos judiciales de corrupción de cualquier político, pero tal como lo expresas no hablan de política. No se discute de modelos, claramente los representantes de la oposición no quieren hablar de política ni de proyectos y mucho menos de ellos mismos.