Amigas y amigos: quería agradecer a todos aquellos que participaron de las presentaciones de mi libro, Quinto poder. El Ocaso del periodismo. Desde agosto de 2014 han sido 19 presentaciones que incluyeron a la Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires (Pergamino, Escobar, Berazategui, Chacabuco), Jujuy, Chaco, Entre Ríos, Corrientes y Mendoza. Espero en 2015 estar en todas aquellas provincias, ciudades y pueblos a los que por razones de calendario no he podido llegar aún. Besos y abrazos. Dante
miércoles, 10 de diciembre de 2014
sábado, 6 de diciembre de 2014
Las instituciones y la Verdad (publicado el 4/12/14 en Veintitrés)
Más allá de
vivir tiempos posmodernos no es fácil convivir con una profunda sensación de
descreimiento hacia determinadas instituciones sociales. En el caso de la
Argentina, por ejemplo, por muy buenas razones, se descree de los militares, de
la dirigencia política, de la Iglesia, del sindicalismo, de la prensa y del
poder judicial.
Respecto de
los primeros, más allá de la renovación generacional, la huella que ha dejado
en la memoria colectiva lo ocurrido en la última dictadura es enormemente
difícil de borrar. En cuanto a la dirigencia política, más allá de la
reivindicación del militante en los últimos años y la efervescencia de una
disputa que atrajo a muchos jóvenes que se vieron identificados por determinados
ideales, las siempre existentes decepciones y la ideología antipolítica que se sostiene
en, al menos, una parte de la sociedad, supone todavía niveles altos de escepticismo
respecto de la actividad política.
Por su parte,
la jerarquía eclesiástica encerrada en su dogma y también comprometida con los
años más oscuros del país, naturalmente perdió influencia y se fue alejando
cada vez más de una sociedad que cambia vertiginosamente, en un proceso que se
ha dado no solo en la Argentina y que la llegada del Papa Francisco intenta
revertir.
El
sindicalismo, en tanto, tiene una historia de traiciones y enriquecimientos
vergonzantes que han opacado a aquellos representantes honestos. A su vez,
junto a la Iglesia, es una de las instituciones que, salvo casos puntuales, es
reacia a la renovación y a la democratización de sus estructuras, algo que no
ha mejorado con el avance de las corrientes sindicales de extrema izquierda.
En cuanto a la
prensa, la discusión que se dio en el marco de la sanción de la Ley de
Servicios de Comunicación Audiovisual, desnudó una realidad harto evidente: los
periodistas no son neutrales ni independientes ni objetivos. Si bien no se
trata de ninguna novedad, la incidencia que en las sociedades como las nuestras
tiene la prensa desde que se conjugaron procesos como la globalización, la
concentración y el avance de las nuevas tecnologías, se contrapone al
sentimiento de una buena parte de la ciudadanía que entiende ya no se puede
creer ingenuamente en todo aquello que proviene de un medio masivo de
comunicación.
Por último, en
lo que respecta al poder judicial, una vez más, no se descubre nada si se
observa el modo en que, a lo largo de la historia argentina, ese poder del
Estado resultó el reducto aristocratizante desde el cual se legitimaron las más
aberrantes desigualdades.
Ahora bien, esta
desconfianza en las instituciones es, en un sentido, preocupante, sin dudas,
porque finalmente son constitutivas de la comunidad en la que vivimos. Sin
embargo, puede que sea una oportunidad, no para una salida “a lo 2001”, en el
sentido de abogar por una mezcla de individualismo virtuoso-mesiánico y
trueques románticos, sino para comprender mejor que en el entramado de nuestras
instituciones no hay acuerdos ni consensos entre iguales sino poder.
Y si queremos
referirnos al poder, debemos referirnos a la Verdad como aquella primera
imposición que realiza el poder pues se trata de la distinción fundante que
divide a la sociedad entre aquellos capaces de un decir verdadero y aquellos
condenados a una vida subordinada atravesada por la falsedad y el deber de
obediencia.
En este
sentido, bien cabe recordar uno de los cursos que diera el filósofo francés
Michel Foucault en el College de France en el año 78 y 79 y que oportunamente
citáramos en esta columna. Se trata de aquel publicado bajo el nombre de El nacimiento de la biopolítica. Allí
Foucault habla del modo en que el Mercado se transformó en un tribunal del buen
gobierno, un tribunal de Verdad. En otras palabras, la tan ostensible muestra
del modo en que la economía ha subordinado a la política, Foucault la explica
en los términos de un Mercado que pasó de ser un espacio de jurisdicción a un
espacio de veridicción. Esto significa que el Mercado dejó de ser un lugar
donde se transaban mercancías hasta alcanzar el precio justo para convertirse
en una institución “dadora de verdad” y tribunal de las acciones de los
gobiernos. Parece abstracto pero se lo ve todo el tiempo: un gobierno es malo o
bueno según cómo reaccionan los mercados, cómo lo ve el sistema financiero
internacional o cómo lo evalúan las calificadoras de riesgo, etc. Ellos son el
lugar desde el cual emerge la Verdad de nuestro tiempo.
Creo que esto puede ser útil para relacionar
con lo que veníamos desarrollando porque a lo que estamos asistiendo es a la
puesta en tela de juicio de un conjunto de instituciones que se erigían como
espacios de Verdad, lugares desde los que se juzgaba el accionar de un gobierno
independientemente de la visión que el pueblo tuviera sobre el mismo.
Probablemente sea
adecuado hacer un análisis diferenciado e histórico que dé cuenta de la
evolución de estas instituciones pero hoy no parece sensato separarlas de un
determinado sistema económico para el que cumplen funciones específicas. Así,
si nos restringimos a aquellas instituciones que más se han puesto en tela de
juicio en los últimos años, encontraremos a la corporación periodística constituyendo
sentido común hegemónico para naturalizar lo que no es más que el producto
histórico de una ideología y un sistema económico, y a la corporación judicial
defendiendo, desde las leyes, los privilegios y la desigualdad inherente al
sistema.
Sin dudas esto
se ha dado en un contexto en el que hay un gobierno que decidió avanzar contra
determinadas corporaciones y que lo ha hecho a veces mejor y a veces peor, a
veces robustamente y a veces con flancos, por momentos con convicciones y por
momentos con más pragmatismo. De aquí que muchos lo acusen de haber montado una
operación de desprestigio de tales instituciones. No creo que haya sido así. En
todo caso, la confrontación del gobierno con esas corporaciones lo que hizo fue
ponerlas en evidencia lo cual claro está, no significa que la dirigencia
política esté formada por un coro de ángeles.
Entiendo que
puede ser frustrante darse cuenta que no se puede confiar en el periodismo o en
el poder judicial. Pero eso no debe llevarnos ni a la desesperación ni al
cinismo. En todo caso, simplemente es la muestra de que toda institución es el
fruto de una disputa de poder y que, aun asumiendo ello, un país puede seguir
adelante y, por sobre todo, puede transformase, no hacia un consenso idílico
sino hacia una democracia donde ninguna institución ocupe el lugar privilegiado
de erigirse como fuente desde la que emana la Verdad y desde la que se juzgan
interesadamente políticas de gobiernos elegidos por la ciudadanía.
viernes, 5 de diciembre de 2014
¿Cristina candidata? (publicada el 3/12/14 en Diario Registrado)
La conjunción
entre una presidenta con alta imagen positiva y la ausencia de un candidato
oficialista capaz de alcanzar un caudal electoral similar al de la primera
mandataria plantea un escenario electoral en el que no resulta descabellada la
posibilidad de una CFK compitiendo por un cargo. En este sentido,
imposibilitada una nueva reelección, las alternativas parecen ser tres.
En primer
lugar, CFK podría presentarse como candidata a diputada por el Parlamento del
MERCOSUR, elección que por primera vez quedará en manos de la voluntad popular
y que se efectuaría junto con la elección a Presidente de la República. Si bien
dicho Parlamento tiene poca incidencia práctica las ventajas serían al menos
dos: por un lado, confirmaría a CFK como una de las principales figuras en la
construcción regional sin el desgaste que supone el día a día de la política
vernácula; por otro lado, permitiría sumar una enorme cantidad de votos a la
fórmula presidencial del Frente para la Victoria (y a la de cada uno de los
gobernadores que no desdoblen las elecciones) pues una parte de los
parlamentarios de la región se elegiría por distrito único, lo cual significa
que la boleta de Cristina estaría en las boletas del Frente para la Victoria en
todo el país.
Una segunda
opción es que CFK se presente como candidata a gobernadora de la Provincia de
Buenos Aires. Por ser el distrito de mayor peso electoral, un triunfo de ella
ahí traccionaría votos para la fórmula presidencial del Frente para la Victoria
garantizándole un piso de un 20% solo por los votos obtenidos en ese distrito.
El aspecto negativo sería el desgaste de otro cargo ejecutivo al frente de una
provincia que, por PBI, extensión y población, es similar a un país.
Por último, la
tercera opción sería que CFK se presentara como primera candidata en la lista
de diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires. Aquí el efecto
tracción de votos favorecería no sólo a la fórmula presidencial sino también al
candidato a gobernador por el Frente para la Victoria además de garantizar un
importante número de diputados en la Cámara. Asimismo, siendo primera mayoría,
CFK podría llegar a ser presidenta de la Cámara de Diputados, lugar de gran
relevancia política e institucional. Como contrapartida estaría el desgaste de
la función y un interrogante acerca de si políticamente sirve pasar de ser la
presidenta a ser una diputada entre 257. Con todo, a juzgar por el antecedente
del propio Kirchner, quien luego de ser presidente se transformó en diputado,
esto no parecería ser un inconveniente.
Si finalmente
Cristina será candidata o seguirá conduciendo el espacio del Frente para la
Victoria por fuera de un cargo formal, es una decisión que tomará ella misma y
que, sin dudas, cambiará el escenario político.
sábado, 29 de noviembre de 2014
¿Y si hablamos de política? (publicado el 27/11/14 en Veintitrés)
La última
semana dejó una serie de alborotos mediático-políticos que a primera vista
parecen tener poco en común, pues van desde el escándalo generado por las
declaraciones de Elisa Carrió hasta el allanamiento a la empresa Hotesur,
propiedad de la presidenta de la nación.
Como
ustedes saben, Carrió fue miembro fundadora de FAUNEN, Frente que posee como
figuras más visibles a los radicales Ernesto Sanz y Julio Cobos, el socialista
Hermes Binner y el líder de Proyecto Sur, Fernando Solanas.
Sin embargo,
con la excepción de Sanz, cargó contra todos sus compañeros con acusaciones
fundamentadas en hechos que, en todos los casos, sucedieron antes que se
formara FAUNEN. De Julio Cobos, por ejemplo, dijo que está financiado por la
efedrina denunciando que la campaña del kirchnerismo en 2007 (con la fórmula
CFK-Cobos) estuvo apadrinada por dinero negro proveniente de la droga. A Hermes
Binner le exigió que resolviese los enormes problemas de narcotráfico por los que
atraviesa su provincia y Rosario, jurisdicciones que llevan ya un tiempo
suficiente en manos del socialismo. En cuanto a Solanas le espetó la poca
cantidad de votos propios y un discurso cuyo único slogan parece ser “no al
fracking”.
Asimismo, como
si esto no alcanzara, también dijo estar abierta a hablar con los sectores
opositores no narcos, requisito que dejaría afuera al precandidato a presidente
Sergio Massa a quien pidió explicaciones por el presunto encubrimiento de
bandas narco en nordelta.
El denuncismo
serial y compulsivo de Carrió, su mesianismo y su espectacularidad no significa
que todos sus dichos deban ser analizados desde la psiquiatría. De hecho Julio
Cobos no podría desentenderse de las acusaciones que se le hacen al
kirchnerismo en la medida en que fue parte de la fórmula presidencial más allá
de que tras la noche del “no positivo” su situación haya navegado por un limbo
político por más de tres años. En todo caso, entiendo que afirmar que la
campaña del kirchnerismo estuvo financiada por la droga es una mentira
temeraria pero de haber sido verdad le cabría tanto al kirchnerismo como al
cobismo (si es que existe algo que pueda denominarse así).
En cuanto a
Binner, la responsabilidad que le cabe por haber sido intendente de Rosario,
gobernador de la provincia y máximo referente del partido que hoy en día
gobierna Santa Fe, lo obliga a dejar el rol de comentarista de la realidad tan
funcional al rezongo del ciudadano medio de gran centro urbano que consume
programas políticos de Cable por la noche. Pues la cantidad de homicidios
dolosos, las zonas liberadas y la complicidad de los altos mandos de la policía
con el negocio del narcotráfico necesita mayor decisión política y menos
retórica moderada frente a las cámaras.
En lo que
respecta a Solanas tampoco hay nada nuevo pues cómo un candidato del ecologismo
indignado obtiene el escaño de senador por minoría diciéndole “no al fracking”
en una ciudad que no tiene minería es uno de esos misterios insondables del
votante porteño y de la naturaleza humana. Por último, el veleidoso Sergio
Massa, entre tantas performances, debería explicar qué particular atracción
tiene la zona del delta para que se vayan a afincar allí tantos
narcotraficantes. Puede ser la casualidad o el gusto por el lujo, incluso el
aislamiento. Todo eso puede ser sin que necesariamente se sostenga la
connivencia y complicidad. Pero en todo caso, debería salir a dar la cara y
contárselo a la sociedad.
Pero mientras
tomaba estado público la inexplicable situación por la cual el diario Página 12 eliminó los links a las notas en las que Horacio
Verbitsky hacía críticas al exCardenal Bergoglio y el periodista, quizás
incomodado por la acusación de ser oficialista, sobreactuaba y proseguía con sus
incansables disputas personales para indicar que unas polémicas declaraciones
de Scioli en 1990 “no
deberían espantar a un gobierno que mantiene como jefe del Ejército al general
César Milani, reconoce como principal interlocutor en el sindicalismo a Gerardo
Martínez y colma de atenciones a Jorge Bergoglio”, apareció el allanamiento
a la empresa Hotesur, propiedad de la presidenta.
La decisión fue tomada por el juez Bonadío
(azuzada por el programa de Jorge Lanata en connivencia con las dirigentes políticas
Margarita Stolbizer y Graciela Ocaña), quien acumula 9 expedientes abiertos en
el Consejo de la Magistratura, fue unos de los “jueces de la servilleta” de
Corach y se sospecha que tiene vinculaciones políticas con Sergio Massa. Como
generalmente las causas de corrupción son bastante complejas, los interesados
se aprovechan y en el barullo hablan de empresarios k, de Máximo, de “Subundrule”,
de Boudou, de La Cámpora, de una empresa estadounidense, un banco suizo, la
bóveda, los bolsos y las Islas Seychelles. Falta un Ovni y estamos todos (a
juzgar por el hecho de que buena parte de estas elucubraciones están basadas en
información brindada por los Fondos Buitres, que parece que tienen una agencia
de detectives que trabaja codo a codo con periodistas y dirigentes políticos
locales, no es descabellado que de repente nos digan que el dinero K se lo
llevó el ARSAT 1 a Marte y que gracias al libro de Facundo Manes ya han
conseguido comprobar neurocientíficamente la conexión existente entre quienes
defienden la soberanía nacional y la corrupción).
Ahora bien,
narrados estos hechos, ¿usted se dio cuenta que en ningún caso hablan de
política? Es decir, se hace política de baja estofa con acusaciones que rozan
la justicia y la moralidad de las personas, pero no se habla de política. En
todo caso, el problema de los señalados por Carrió es que no tienen propuestas para
gobernar o, cuando las tienen, no las pueden decir públicamente porque implican
políticas de ajuste y de sometimiento a las corporaciones económicas. Ese es el
problema y sin embargo, se observa cada vez más que aquellos hombres y mujeres
elegidos para representar a la oposición recurren a la justicia por su
incapacidad y su negación para hacer política. Es más, aun cuando todos estamos
de acuerdo en que si existiese un caso de corrupción en el gobierno hay que
investigarlo, asistimos a dirigentes políticos que pese a ser legisladores
asisten más a hacer denuncias a Tribunales que a cumplir con las obligaciones
que se siguen del mandato que el pueblo les otorgó. Pero más preocupante que
esto es que, en realidad, buscan instalar una falacia, esto es, como no se
atreven a cargar contra políticas del gobierno que han sido bien recibidas por
buena parte de la ciudadanía, apuntan al descrédito personal de los
funcionarios. Parecen haberse confundido de poder del Estado porque creen que
son fiscales y se han olvidado que son legisladores, y que tener
responsabilidad frente a la ciudadanía implica mucho más que la compulsión a
judicializarlo todo. La trampa es hartera porque lo que quieren instalar es que
quien tiene una posición soberana frente a los Fondos Buitre, una política
consecuente y firme sobre Derechos humanos, y considera que a la economía debe
dirigirla el Estado y no el mercado, es un ladrón. Y paradójicamente sucede a
la inversa de lo que ocurría en los años noventa. Porque en aquel momento se
denunciaba la corrupción pero se la separaba del modelo económico. Eran los
menemistas los corruptos, no el sistema neoliberal. De aquí que lo único que se
necesitaba eran otros hombres (con De la Rúa a la cabeza) para llevar adelante
el mismo modelo. Ahora, cuando acusan a los kirchneristas de corruptos están
diciendo que es el modelo el corrupto y no solo los hombres que lo llevan
adelante.
La ciudadanía
quiere que se investigue todo lo que haya que investigar porque a nadie le
gusta que le roben pero, por sobre todo, quiere que le digan qué van a hacer
los que quieren gobernar la Argentina, es decir, quiere que le hablen de
política.
viernes, 21 de noviembre de 2014
El peligro de los candidatos espejo (publicado el 20/11/14 en Veintitrés)
El último
domingo, en el programa de TV La Cornisa, se le consultó al diputado nacional
Martín Insaurralde si iba a ser candidato a gobernador de Buenos Aires por el
Frente para la Victoria o por el Frente Renovador. Dado que usted puede estar
distraído me detendré un momento más en la pregunta pues lo que se le estaba
consultando era si iba a ser candidato por el oficialismo o por el espacio
opositor que lidera Sergio Massa. Y la respuesta del diputado nacional por el
Frente para la Victoria elegido hace poco más de un año fue sorprendente pues
indicó que “hay tiempo para resolver eso”.
Es verdad que
uno se acostumbra a respuestas dilatorias o evasivas de muchos políticos pero
tomar con naturalidad que se le pregunte si será candidato por el oficialismo o
por la oposición es ya un dato que no se debe pasar por alto.
Ahora bien,
dado que esta actitud irresoluta y superficial de Insaurralde no es nueva, la
pregunta es por qué se tomó la decisión de ungirlo como el primer candidato a
diputado en una elección clave como la de la provincia de Buenos Aires en 2013,
elección que catapultó a Sergio Massa a ser uno de los candidatos a presidente
con mayores aspiraciones y que posicionó al propio Insaurralde como un
potencial candidato a gobernador.
No tengo
respuesta a esa pregunta. Solo elucubraciones. Y la principal es que lo que se
buscó fue un “candidato espejo”. En otras palabras, las encuestas ya mostraban
que Massa lideraría y las principales usinas de instalación de climas en la
opinión pública habían establecido que, frente a la presunta radicalidad del
kirchnerismo de paladar negro, llegaba el momento de la moderación. En ese
sentido, frente a un discurso tan vaciado como “encuestado” de Massa, se
interpretó que el mejor competidor debía ser alguien que se le pareciera. Había
que buscar alguien de la misma edad, que fuera intendente también, simpático,
canchero, “nuevo” y que no pareciera kirchnerista tanto como Massa jugó a la
ambigüedad de no parecer tan opositor.
Sin dudas el
resultado no fue el esperado pues Insaurralde perdió por 12 puntos y obtuvo el
piso de votos inherente al kirchnerismo cualquiera sea su candidato. En otras
palabras, cuando el kirchnerismo sale a competir en la provincia de Buenos
Aires sabe que tiene un 30% de piso sea su candidato Martín Insaurralde, Guillermo
Moreno u Homero Simpson. Asimismo, si se tiene en cuenta que tras la enorme cantidad
de votos perdidos en 2009 la estrategia kirchnerista fue profundizar el modelo
y salir a dar la disputa como nunca antes, acabando con las AFJP, impulsando la
ley de medios y estableciendo la Asignación Universal por hijo, llama la
atención el giro en la estrategia.
En cuanto al futuro, todo parece indicar
que Insaurralde abandonará la Cámara de diputados para volver a ser intendente
de Lomas de Zamora. La decisión, claro está, tiene que ver con evitar la
inconsistencia de presentarse como opositor mientras vota, en la Cámara baja,
cada una de las iniciativas que propone el bloque oficialista. Y Massa lo
recibiría con los brazos abiertos pues hoy por hoy no tiene un candidato que
mueva el amperímetro en un distrito clave como Provincia de Buenos Aires. Se
van a molestar Giustozzi, Solá, Posse y alguno más pero la política también es
así: los números mandan.
Con todo, esto no deja de ser una
elucubración más pues hay muchos escenarios posibles capaces de alterar esta
convergencia. Piénsese en qué pasaría si las encuestas siguen marcando un Massa
“planchado” y un acuerdo UNEN-PRO. En ese caso, no sería descabellado un armado
Pan-opositor que tomara como antecedente el experimento Capriles y se lo
conmine a Massa a “bajar” a la gobernación de Buenos Aires ante la dificultad
que también tiene el espacio UNEN-PRO para tener un candidato allí. Si esto
sucediese, la ambición de Insaurralde se difuminaría y podría aspirar, a duras
penas, a continuar como intendente de su localidad esperando que en algunos
años la ciudadanía olvide sus veleidades.
En segundo
lugar, nivel de conocimiento en el electorado no es, necesariamente, sinónimo
de votos. Es decir, Insaurralde es conocido especialmente por razones ajenas a
su actividad política (sus participaciones en Showmatch y su casamiento con la
modelo Jesica Cirio pesa más que su labor como intendente de Lomas de Zamora) y
si bien está lleno de casos en los que un famoso gana elecciones u obtiene
buenos resultados, habría que ser cauto. Especialmente porque a Insaurralde le
va a pasar algo similar a lo que le pasa a Scioli. Se trata de un efecto algo
paradójico. Pues en algún momento el kirchnerismo necesitaba electoralmente a
Scioli y éste podía especular con esa necesidad. Hoy la situación es inversa.
Es Scioli el que necesita al kirchnerismo y cualquier intento de pegar un salto
hacia la oposición implicaría una licuación de su caudal electoral. En este
mismo sentido, a Insaurralde puede ocurrirle algo similar y una ambigüedad
filo-opositora puede derivar en el desprecio por parte del electorado
kirchnerista y la desconfianza por parte del electorado opositor.
Por último,
bien cabe aclarar un punto clave. El problema de Insaurralde no es Jesica Cirio;
el problema es su performance pública aceptando ser parte del decorado de un
programa de TV donde el leitmotiv son los culos y los escándalos; el problema
es exponerse a que un animador televisivo invite a los políticos a su
casamiento en vivo banalizando la político y jugando el peor juego de la telepolítica
(porque si se forma parte de un proyecto que tiene como principal bandera la
recuperación de la política y el compromiso con un determinado ideario que hace
énfasis en la construcción y la formación de dirigentes desde una perspectiva
nacional y popular hay gestos que uno no puede permitirse); el problema es que
no haya una definición política sustantiva y que en un escenario de profunda
división política, cultural y social, su discurso pueda ser oficialista u
opositor. Ese es el problema. Y el kirchnerismo no se puede dar el lujo de
equivocar sus candidatos ni puede someterse al riesgo de disolver su identidad
cuando ni siquiera hay certeza de que una figura “espejo” suponga algún rédito
electoral. Habrá que aprender la lección pues no está en juego solamente la
continuidad del kirchnerismo. Está en juego la reivindicación de la
política.
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