miércoles, 10 de diciembre de 2014

Presentaciones de Quinto poder en 2014

Amigas y amigos: quería agradecer a todos aquellos que participaron de las presentaciones de mi libro, Quinto poder. El Ocaso del periodismo. Desde agosto de 2014 han sido 19 presentaciones que incluyeron a la Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires (Pergamino, Escobar, Berazategui, Chacabuco), Jujuy, Chaco, Entre Ríos, Corrientes y Mendoza. Espero en 2015 estar en todas aquellas provincias, ciudades y pueblos a los que por razones de calendario no he podido llegar aún. Besos y abrazos. Dante  

sábado, 6 de diciembre de 2014

Las instituciones y la Verdad (publicado el 4/12/14 en Veintitrés)

Más allá de vivir tiempos posmodernos no es fácil convivir con una profunda sensación de descreimiento hacia determinadas instituciones sociales. En el caso de la Argentina, por ejemplo, por muy buenas razones, se descree de los militares, de la dirigencia política, de la Iglesia, del sindicalismo, de la prensa y del poder judicial.
Respecto de los primeros, más allá de la renovación generacional, la huella que ha dejado en la memoria colectiva lo ocurrido en la última dictadura es enormemente difícil de borrar. En cuanto a la dirigencia política, más allá de la reivindicación del militante en los últimos años y la efervescencia de una disputa que atrajo a muchos jóvenes que se vieron identificados por determinados ideales, las siempre existentes decepciones y la ideología antipolítica que se sostiene en, al menos, una parte de la sociedad, supone todavía niveles altos de escepticismo respecto de la actividad política.
Por su parte, la jerarquía eclesiástica encerrada en su dogma y también comprometida con los años más oscuros del país, naturalmente perdió influencia y se fue alejando cada vez más de una sociedad que cambia vertiginosamente, en un proceso que se ha dado no solo en la Argentina y que la llegada del Papa Francisco intenta revertir.
El sindicalismo, en tanto, tiene una historia de traiciones y enriquecimientos vergonzantes que han opacado a aquellos representantes honestos. A su vez, junto a la Iglesia, es una de las instituciones que, salvo casos puntuales, es reacia a la renovación y a la democratización de sus estructuras, algo que no ha mejorado con el avance de las corrientes sindicales de extrema izquierda.
En cuanto a la prensa, la discusión que se dio en el marco de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, desnudó una realidad harto evidente: los periodistas no son neutrales ni independientes ni objetivos. Si bien no se trata de ninguna novedad, la incidencia que en las sociedades como las nuestras tiene la prensa desde que se conjugaron procesos como la globalización, la concentración y el avance de las nuevas tecnologías, se contrapone al sentimiento de una buena parte de la ciudadanía que entiende ya no se puede creer ingenuamente en todo aquello que proviene de un medio masivo de comunicación.
Por último, en lo que respecta al poder judicial, una vez más, no se descubre nada si se observa el modo en que, a lo largo de la historia argentina, ese poder del Estado resultó el reducto aristocratizante desde el cual se legitimaron las más aberrantes desigualdades.
Ahora bien, esta desconfianza en las instituciones es, en un sentido, preocupante, sin dudas, porque finalmente son constitutivas de la comunidad en la que vivimos. Sin embargo, puede que sea una oportunidad, no para una salida “a lo 2001”, en el sentido de abogar por una mezcla de individualismo virtuoso-mesiánico y trueques románticos, sino para comprender mejor que en el entramado de nuestras instituciones no hay acuerdos ni consensos entre iguales sino poder.
Y si queremos referirnos al poder, debemos referirnos a la Verdad como aquella primera imposición que realiza el poder pues se trata de la distinción fundante que divide a la sociedad entre aquellos capaces de un decir verdadero y aquellos condenados a una vida subordinada atravesada por la falsedad y el deber de obediencia.
En este sentido, bien cabe recordar uno de los cursos que diera el filósofo francés Michel Foucault en el College de France en el año 78 y 79 y que oportunamente citáramos en esta columna. Se trata de aquel publicado bajo el nombre de El nacimiento de la biopolítica. Allí Foucault habla del modo en que el Mercado se transformó en un tribunal del buen gobierno, un tribunal de Verdad. En otras palabras, la tan ostensible muestra del modo en que la economía ha subordinado a la política, Foucault la explica en los términos de un Mercado que pasó de ser un espacio de jurisdicción a un espacio de veridicción. Esto significa que el Mercado dejó de ser un lugar donde se transaban mercancías hasta alcanzar el precio justo para convertirse en una institución “dadora de verdad” y tribunal de las acciones de los gobiernos. Parece abstracto pero se lo ve todo el tiempo: un gobierno es malo o bueno según cómo reaccionan los mercados, cómo lo ve el sistema financiero internacional o cómo lo evalúan las calificadoras de riesgo, etc. Ellos son el lugar desde el cual emerge la Verdad de nuestro tiempo.    
 Creo que esto puede ser útil para relacionar con lo que veníamos desarrollando porque a lo que estamos asistiendo es a la puesta en tela de juicio de un conjunto de instituciones que se erigían como espacios de Verdad, lugares desde los que se juzgaba el accionar de un gobierno independientemente de la visión que el pueblo tuviera sobre el mismo.    
Probablemente sea adecuado hacer un análisis diferenciado e histórico que dé cuenta de la evolución de estas instituciones pero hoy no parece sensato separarlas de un determinado sistema económico para el que cumplen funciones específicas. Así, si nos restringimos a aquellas instituciones que más se han puesto en tela de juicio en los últimos años, encontraremos a la corporación periodística constituyendo sentido común hegemónico para naturalizar lo que no es más que el producto histórico de una ideología y un sistema económico, y a la corporación judicial defendiendo, desde las leyes, los privilegios y la desigualdad inherente al sistema.
Sin dudas esto se ha dado en un contexto en el que hay un gobierno que decidió avanzar contra determinadas corporaciones y que lo ha hecho a veces mejor y a veces peor, a veces robustamente y a veces con flancos, por momentos con convicciones y por momentos con más pragmatismo. De aquí que muchos lo acusen de haber montado una operación de desprestigio de tales instituciones. No creo que haya sido así. En todo caso, la confrontación del gobierno con esas corporaciones lo que hizo fue ponerlas en evidencia lo cual claro está, no significa que la dirigencia política esté formada por un coro de ángeles.
Entiendo que puede ser frustrante darse cuenta que no se puede confiar en el periodismo o en el poder judicial. Pero eso no debe llevarnos ni a la desesperación ni al cinismo. En todo caso, simplemente es la muestra de que toda institución es el fruto de una disputa de poder y que, aun asumiendo ello, un país puede seguir adelante y, por sobre todo, puede transformase, no hacia un consenso idílico sino hacia una democracia donde ninguna institución ocupe el lugar privilegiado de erigirse como fuente desde la que emana la Verdad y desde la que se juzgan interesadamente políticas de gobiernos elegidos por la ciudadanía.          

viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Cristina candidata? (publicada el 3/12/14 en Diario Registrado)

La conjunción entre una presidenta con alta imagen positiva y la ausencia de un candidato oficialista capaz de alcanzar un caudal electoral similar al de la primera mandataria plantea un escenario electoral en el que no resulta descabellada la posibilidad de una CFK compitiendo por un cargo. En este sentido, imposibilitada una nueva reelección, las alternativas parecen ser tres.
En primer lugar, CFK podría presentarse como candidata a diputada por el Parlamento del MERCOSUR, elección que por primera vez quedará en manos de la voluntad popular y que se efectuaría junto con la elección a Presidente de la República. Si bien dicho Parlamento tiene poca incidencia práctica las ventajas serían al menos dos: por un lado, confirmaría a CFK como una de las principales figuras en la construcción regional sin el desgaste que supone el día a día de la política vernácula; por otro lado, permitiría sumar una enorme cantidad de votos a la fórmula presidencial del Frente para la Victoria (y a la de cada uno de los gobernadores que no desdoblen las elecciones) pues una parte de los parlamentarios de la región se elegiría por distrito único, lo cual significa que la boleta de Cristina estaría en las boletas del Frente para la Victoria en todo el país.
Una segunda opción es que CFK se presente como candidata a gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Por ser el distrito de mayor peso electoral, un triunfo de ella ahí traccionaría votos para la fórmula presidencial del Frente para la Victoria garantizándole un piso de un 20% solo por los votos obtenidos en ese distrito. El aspecto negativo sería el desgaste de otro cargo ejecutivo al frente de una provincia que, por PBI, extensión y población, es similar a un país.
Por último, la tercera opción sería que CFK se presentara como primera candidata en la lista de diputados nacionales por la Provincia de Buenos Aires. Aquí el efecto tracción de votos favorecería no sólo a la fórmula presidencial sino también al candidato a gobernador por el Frente para la Victoria además de garantizar un importante número de diputados en la Cámara. Asimismo, siendo primera mayoría, CFK podría llegar a ser presidenta de la Cámara de Diputados, lugar de gran relevancia política e institucional. Como contrapartida estaría el desgaste de la función y un interrogante acerca de si políticamente sirve pasar de ser la presidenta a ser una diputada entre 257. Con todo, a juzgar por el antecedente del propio Kirchner, quien luego de ser presidente se transformó en diputado, esto no parecería ser un inconveniente.      
Si finalmente Cristina será candidata o seguirá conduciendo el espacio del Frente para la Victoria por fuera de un cargo formal, es una decisión que tomará ella misma y que, sin dudas, cambiará el escenario político.      

    

sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Y si hablamos de política? (publicado el 27/11/14 en Veintitrés)

La última semana dejó una serie de alborotos mediático-políticos que a primera vista parecen tener poco en común, pues van desde el escándalo generado por las declaraciones de Elisa Carrió hasta el allanamiento a la empresa Hotesur, propiedad de la presidenta de la nación.  
                Como ustedes saben, Carrió fue miembro fundadora de FAUNEN, Frente que posee como figuras más visibles a los radicales Ernesto Sanz y Julio Cobos, el socialista Hermes Binner y el líder de Proyecto Sur, Fernando Solanas.
Sin embargo, con la excepción de Sanz, cargó contra todos sus compañeros con acusaciones fundamentadas en hechos que, en todos los casos, sucedieron antes que se formara FAUNEN. De Julio Cobos, por ejemplo, dijo que está financiado por la efedrina denunciando que la campaña del kirchnerismo en 2007 (con la fórmula CFK-Cobos) estuvo apadrinada por dinero negro proveniente de la droga. A Hermes Binner le exigió que resolviese los enormes problemas de narcotráfico por los que atraviesa su provincia y Rosario, jurisdicciones que llevan ya un tiempo suficiente en manos del socialismo. En cuanto a Solanas le espetó la poca cantidad de votos propios y un discurso cuyo único slogan parece ser “no al fracking”.
Asimismo, como si esto no alcanzara, también dijo estar abierta a hablar con los sectores opositores no narcos, requisito que dejaría afuera al precandidato a presidente Sergio Massa a quien pidió explicaciones por el presunto encubrimiento de bandas narco en nordelta.
El denuncismo serial y compulsivo de Carrió, su mesianismo y su espectacularidad no significa que todos sus dichos deban ser analizados desde la psiquiatría. De hecho Julio Cobos no podría desentenderse de las acusaciones que se le hacen al kirchnerismo en la medida en que fue parte de la fórmula presidencial más allá de que tras la noche del “no positivo” su situación haya navegado por un limbo político por más de tres años. En todo caso, entiendo que afirmar que la campaña del kirchnerismo estuvo financiada por la droga es una mentira temeraria pero de haber sido verdad le cabría tanto al kirchnerismo como al cobismo (si es que existe algo que pueda denominarse así). 
En cuanto a Binner, la responsabilidad que le cabe por haber sido intendente de Rosario, gobernador de la provincia y máximo referente del partido que hoy en día gobierna Santa Fe, lo obliga a dejar el rol de comentarista de la realidad tan funcional al rezongo del ciudadano medio de gran centro urbano que consume programas políticos de Cable por la noche. Pues la cantidad de homicidios dolosos, las zonas liberadas y la complicidad de los altos mandos de la policía con el negocio del narcotráfico necesita mayor decisión política y menos retórica moderada frente a las cámaras.            
   
En lo que respecta a Solanas tampoco hay nada nuevo pues cómo un candidato del ecologismo indignado obtiene el escaño de senador por minoría diciéndole “no al fracking” en una ciudad que no tiene minería es uno de esos misterios insondables del votante porteño y de la naturaleza humana. Por último, el veleidoso Sergio Massa, entre tantas performances, debería explicar qué particular atracción tiene la zona del delta para que se vayan a afincar allí tantos narcotraficantes. Puede ser la casualidad o el gusto por el lujo, incluso el aislamiento. Todo eso puede ser sin que necesariamente se sostenga la connivencia y complicidad. Pero en todo caso, debería salir a dar la cara y contárselo a la sociedad.                        
Pero mientras tomaba estado público la inexplicable situación por la cual el diario Página 12 eliminó los links a las notas en las que Horacio Verbitsky hacía críticas al exCardenal Bergoglio y el periodista, quizás incomodado por la acusación de ser oficialista, sobreactuaba y proseguía con sus incansables disputas personales para indicar que unas polémicas declaraciones de Scioli en 1990 “no deberían espantar a un gobierno que mantiene como jefe del Ejército al general César Milani, reconoce como principal interlocutor en el sindicalismo a Gerardo Martínez y colma de atenciones a Jorge Bergoglio”, apareció el allanamiento a la empresa Hotesur, propiedad de la presidenta.
 La decisión fue tomada por el juez Bonadío (azuzada por el programa de Jorge Lanata en connivencia con las dirigentes políticas Margarita Stolbizer y Graciela Ocaña), quien acumula 9 expedientes abiertos en el Consejo de la Magistratura, fue unos de los “jueces de la servilleta” de Corach y se sospecha que tiene vinculaciones políticas con Sergio Massa. Como generalmente las causas de corrupción son bastante complejas, los interesados se aprovechan y en el barullo hablan de empresarios k, de Máximo, de “Subundrule”, de Boudou, de La Cámpora, de una empresa estadounidense, un banco suizo, la bóveda, los bolsos y las Islas Seychelles. Falta un Ovni y estamos todos (a juzgar por el hecho de que buena parte de estas elucubraciones están basadas en información brindada por los Fondos Buitres, que parece que tienen una agencia de detectives que trabaja codo a codo con periodistas y dirigentes políticos locales, no es descabellado que de repente nos digan que el dinero K se lo llevó el ARSAT 1 a Marte y que gracias al libro de Facundo Manes ya han conseguido comprobar neurocientíficamente la conexión existente entre quienes defienden la soberanía nacional y la corrupción).  
Ahora bien, narrados estos hechos, ¿usted se dio cuenta que en ningún caso hablan de política? Es decir, se hace política de baja estofa con acusaciones que rozan la justicia y la moralidad de las personas, pero no se habla de política. En todo caso, el problema de los señalados por Carrió es que no tienen propuestas para gobernar o, cuando las tienen, no las pueden decir públicamente porque implican políticas de ajuste y de sometimiento a las corporaciones económicas. Ese es el problema y sin embargo, se observa cada vez más que aquellos hombres y mujeres elegidos para representar a la oposición recurren a la justicia por su incapacidad y su negación para hacer política. Es más, aun cuando todos estamos de acuerdo en que si existiese un caso de corrupción en el gobierno hay que investigarlo, asistimos a dirigentes políticos que pese a ser legisladores asisten más a hacer denuncias a Tribunales que a cumplir con las obligaciones que se siguen del mandato que el pueblo les otorgó. Pero más preocupante que esto es que, en realidad, buscan instalar una falacia, esto es, como no se atreven a cargar contra políticas del gobierno que han sido bien recibidas por buena parte de la ciudadanía, apuntan al descrédito personal de los funcionarios. Parecen haberse confundido de poder del Estado porque creen que son fiscales y se han olvidado que son legisladores, y que tener responsabilidad frente a la ciudadanía implica mucho más que la compulsión a judicializarlo todo. La trampa es hartera porque lo que quieren instalar es que quien tiene una posición soberana frente a los Fondos Buitre, una política consecuente y firme sobre Derechos humanos, y considera que a la economía debe dirigirla el Estado y no el mercado, es un ladrón. Y paradójicamente sucede a la inversa de lo que ocurría en los años noventa. Porque en aquel momento se denunciaba la corrupción pero se la separaba del modelo económico. Eran los menemistas los corruptos, no el sistema neoliberal. De aquí que lo único que se necesitaba eran otros hombres (con De la Rúa a la cabeza) para llevar adelante el mismo modelo. Ahora, cuando acusan a los kirchneristas de corruptos están diciendo que es el modelo el corrupto y no solo los hombres que lo llevan adelante.
La ciudadanía quiere que se investigue todo lo que haya que investigar porque a nadie le gusta que le roben pero, por sobre todo, quiere que le digan qué van a hacer los que quieren gobernar la Argentina, es decir, quiere que le hablen de política.                   


viernes, 21 de noviembre de 2014

El peligro de los candidatos espejo (publicado el 20/11/14 en Veintitrés)

El último domingo, en el programa de TV La Cornisa, se le consultó al diputado nacional Martín Insaurralde si iba a ser candidato a gobernador de Buenos Aires por el Frente para la Victoria o por el Frente Renovador. Dado que usted puede estar distraído me detendré un momento más en la pregunta pues lo que se le estaba consultando era si iba a ser candidato por el oficialismo o por el espacio opositor que lidera Sergio Massa. Y la respuesta del diputado nacional por el Frente para la Victoria elegido hace poco más de un año fue sorprendente pues indicó que “hay tiempo para resolver eso”.
Es verdad que uno se acostumbra a respuestas dilatorias o evasivas de muchos políticos pero tomar con naturalidad que se le pregunte si será candidato por el oficialismo o por la oposición es ya un dato que no se debe pasar por alto.
Ahora bien, dado que esta actitud irresoluta y superficial de Insaurralde no es nueva, la pregunta es por qué se tomó la decisión de ungirlo como el primer candidato a diputado en una elección clave como la de la provincia de Buenos Aires en 2013, elección que catapultó a Sergio Massa a ser uno de los candidatos a presidente con mayores aspiraciones y que posicionó al propio Insaurralde como un potencial candidato a gobernador.
No tengo respuesta a esa pregunta. Solo elucubraciones. Y la principal es que lo que se buscó fue un “candidato espejo”. En otras palabras, las encuestas ya mostraban que Massa lideraría y las principales usinas de instalación de climas en la opinión pública habían establecido que, frente a la presunta radicalidad del kirchnerismo de paladar negro, llegaba el momento de la moderación. En ese sentido, frente a un discurso tan vaciado como “encuestado” de Massa, se interpretó que el mejor competidor debía ser alguien que se le pareciera. Había que buscar alguien de la misma edad, que fuera intendente también, simpático, canchero, “nuevo” y que no pareciera kirchnerista tanto como Massa jugó a la ambigüedad de no parecer tan opositor.
Sin dudas el resultado no fue el esperado pues Insaurralde perdió por 12 puntos y obtuvo el piso de votos inherente al kirchnerismo cualquiera sea su candidato. En otras palabras, cuando el kirchnerismo sale a competir en la provincia de Buenos Aires sabe que tiene un 30% de piso sea su candidato Martín Insaurralde, Guillermo Moreno u Homero Simpson. Asimismo, si se tiene en cuenta que tras la enorme cantidad de votos perdidos en 2009 la estrategia kirchnerista fue profundizar el modelo y salir a dar la disputa como nunca antes, acabando con las AFJP, impulsando la ley de medios y estableciendo la Asignación Universal por hijo, llama la atención el giro en la estrategia.
             En cuanto al futuro, todo parece indicar que Insaurralde abandonará la Cámara de diputados para volver a ser intendente de Lomas de Zamora. La decisión, claro está, tiene que ver con evitar la inconsistencia de presentarse como opositor mientras vota, en la Cámara baja, cada una de las iniciativas que propone el bloque oficialista. Y Massa lo recibiría con los brazos abiertos pues hoy por hoy no tiene un candidato que mueva el amperímetro en un distrito clave como Provincia de Buenos Aires. Se van a molestar Giustozzi, Solá, Posse y alguno más pero la política también es así: los números mandan.
                Con todo, esto no deja de ser una elucubración más pues hay muchos escenarios posibles capaces de alterar esta convergencia. Piénsese en qué pasaría si las encuestas siguen marcando un Massa “planchado” y un acuerdo UNEN-PRO. En ese caso, no sería descabellado un armado Pan-opositor que tomara como antecedente el experimento Capriles y se lo conmine a Massa a “bajar” a la gobernación de Buenos Aires ante la dificultad que también tiene el espacio UNEN-PRO para tener un candidato allí. Si esto sucediese, la ambición de Insaurralde se difuminaría y podría aspirar, a duras penas, a continuar como intendente de su localidad esperando que en algunos años la ciudadanía olvide sus veleidades.
En segundo lugar, nivel de conocimiento en el electorado no es, necesariamente, sinónimo de votos. Es decir, Insaurralde es conocido especialmente por razones ajenas a su actividad política (sus participaciones en Showmatch y su casamiento con la modelo Jesica Cirio pesa más que su labor como intendente de Lomas de Zamora) y si bien está lleno de casos en los que un famoso gana elecciones u obtiene buenos resultados, habría que ser cauto. Especialmente porque a Insaurralde le va a pasar algo similar a lo que le pasa a Scioli. Se trata de un efecto algo paradójico. Pues en algún momento el kirchnerismo necesitaba electoralmente a Scioli y éste podía especular con esa necesidad. Hoy la situación es inversa. Es Scioli el que necesita al kirchnerismo y cualquier intento de pegar un salto hacia la oposición implicaría una licuación de su caudal electoral. En este mismo sentido, a Insaurralde puede ocurrirle algo similar y una ambigüedad filo-opositora puede derivar en el desprecio por parte del electorado kirchnerista y la desconfianza por parte del electorado opositor.
Por último, bien cabe aclarar un punto clave. El problema de Insaurralde no es Jesica Cirio; el problema es su performance pública aceptando ser parte del decorado de un programa de TV donde el leitmotiv son los culos y los escándalos; el problema es exponerse a que un animador televisivo invite a los políticos a su casamiento en vivo banalizando la político y jugando el peor juego de la telepolítica (porque si se forma parte de un proyecto que tiene como principal bandera la recuperación de la política y el compromiso con un determinado ideario que hace énfasis en la construcción y la formación de dirigentes desde una perspectiva nacional y popular hay gestos que uno no puede permitirse); el problema es que no haya una definición política sustantiva y que en un escenario de profunda división política, cultural y social, su discurso pueda ser oficialista u opositor. Ese es el problema. Y el kirchnerismo no se puede dar el lujo de equivocar sus candidatos ni puede someterse al riesgo de disolver su identidad cuando ni siquiera hay certeza de que una figura “espejo” suponga algún rédito electoral. Habrá que aprender la lección pues no está en juego solamente la continuidad del kirchnerismo. Está en juego la reivindicación de la política.